Trump encara obstáculos en intento por retomar presidencia

contrasta con los crecientes desafíos a los que se enfrenta.

contrasta con los crecientes desafíos a los que se enfrenta.

El exmandatario encara una cascada de investigaciones cada vez más intensas que representan la amenaza legal más grave a la que se haya sometido nunca. Además, nuevas encuestas indican que su férreo control sobre el Partido Republicano podría estarse debilitando. Sin embargo, las personas que rodean a Trump lo describen como un hombre envalentonado por una sensación de invencibilidad que le ha permitido recuperarse de giros devastadores.

Una serie de investigaciones legales complejas se ciernen sobre Trump, su familia y muchos asociados. Las pesquisas, que se están desarrollando en múltiples jurisdicciones y que tocan de todo, desde un posible fraude e interferencia electoral hasta el papel que desempeñó en el asalto al Capitolio del 6 de enero, representan la amenaza legal más grave que Trump ha enfrentado en décadas de una vida pública a menudo contenciosa.

Las investigaciones se están intensificando a medida que el control férreo de Trump sobre el Partido Republicano podría estar comenzando a aflojarse, como reveló una nueva encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research.

Su popularidad entre los republicanos está disminuyendo un poco. Un 71% que dice tener una opinión favorable de Trump en comparación con el 78% en una encuesta AP-NORC/USAFacts de septiembre de 2020. Pero la nueva encuesta muestra que solo una estrecha mayoría de republicanos (56%) quiere que Trump se postule a la presidencia en 2024. La encuesta encontró que el 44% de los republicanos no quiere que Trump se postule.

A pesar de los vientos en contra legales y políticos, quienes rodean a Trump lo describen como tranquilo y envalentonado. Ya se ha recuperado antes de giros devastadores, como dos juicios políticos, que habrían acabado con las carreras de otros políticos.

Trump sigue avanzando y continúa advirtiendo que piensa volver a competir por la Casa Blanca.

Él está muy animado, comentó Darrell Scott, un pastor de Ohio y aliado de Trump que tuvo un encuentro con el expresidente recientemente.

Trump se reunió con sus principales asesores en Florida esta semana mientras traza una estrategia que podría servir como trampolín para futuros esfuerzos. El sábado se aprestaba a encabezar otro mitin estilo campaña en Texas antes de las elecciones estatales del 1 de marzo que dan inicio formal a la temporada de primarias de medio mandato.

Los representantes de Trump no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre las investigaciones o encuestas. En entrevistas y apariciones, principalmente en medios de comunicación de derecha, Trump se jacta a menudo de su historial de respaldo, y promete recompensar a los candidatos que le aseguren lealtad a su visión del partido y que repitan como loros sus mentiras electorales.

No obstante, sus intentos por inmovilizar las filas de los republicanos que aspiran a la candidatura de 2024 ha sido desigual. Algunos, incluido el exvicepresidente Mike Pence y el exsecretario de Estado Mike Pompeo, se han negado hasta ahora a poner objeciones, pronunciando discursos y viajando a estados clave, con que señalan que están sopesando seriamente hacer campaña.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, también es visto como otro contendiente para la nominación presidencial republicana y llamó la atención recientemente cuando dijo que uno de sus mayores arrepentimientos como gobernador fue no haber replicado cuando Trump instó a los estadounidenses a quedarse en casa en los primeros días de la pandemia de COVID para detener la propagación del virus.

A medida que Trump intenta avanzar, también lo hacen los casos legales en su contra.

El lunes pasado, los jueces de Georgia aprobaron una solicitud de un jurado especial presentada por el fiscal del condado de Fulton, que ha estado investigando si Trump y otros infringieron la ley al tratar de presionar a las autoridades estatales para que desestimaran la victoria del presidente Joe Biden en las elecciones de 2020. La fiscal de distrito del condado de Fulton, Fani Willis, dijo que su oficina recibió información que indicaba una probabilidad razonable de que las elecciones habían estado sujetas a posibles interrupciones penales.

En Nueva York, la fiscal general del estado, Letitia James, afirmó en una presentación judicial la semana pasada que su oficina descubrió pruebas de que una compañía de Trump usó valuaciones fraudulentas o engañosas de sus palos de golf, rascacielos y otras propiedades a fin de obtener préstamos y beneficios fiscales. Aunque sus abogados dijeron que no habían decidido entablar una demanda en relación con las acusaciones, admitieron que la compañía sobreestimó el valor de las donaciones de terrenos realizadas en Nueva York y California en los documentos presentados al Servicio Interno de Impuestos del Departamento del Tesoro (IRS por sus siglas en inglés) y que informó erróneamente el tamaño del penthouse de Trump en Manhattan, entre otras valuaciones engañosas.

La Fiscalía de Distrito en Manhattan también ha estado trabajando con la oficina de James en una investigación penal paralela, que resultó en cargos el verano pasado contra la compañía de Trump, la Trump Organization, y su jefe de finanzas, Allen Weisselberg.

Mientras tanto, en Washington, la comisión que investiga la violenta insurrección del 6 de enero entrevistó a cientos de testigos, emitió decenas de citaciones y obtuvo decenas de miles de páginas de registros, incluidos mensajes de texto, correos electrónicos y registros telefónicos de personas cercanas a Trump, así como miles de páginas de récords de la Casa Blanca que Trump luchó por ocultar de la vista del público. Entre ellos: un proyecto de orden ejecutiva que proponía utilizar los activos del Departamento de Defensa para confiscar las máquinas de votación, dijo el presidente de la comisión, el representante Bennie Thompson.