Romper el miedo, reto para ayudar a abortar en Texas

de forma gratuita mediante donaciones.

de forma gratuita mediante donaciones.

El problema serio, explicó Cruz, radica en convencer a todo el que participe en el proceso de que no tenga miedo porque quien tiene las leyes restrictivas no tiene la razón.

Hay que derrumbar todos esos mitos, todos esos estigmas, toda esa carga negativa que tiene el aborto, añadió.

Varios grupos de Estados Unidos, cuyos nombres no quisieron divulgar las activistas por cuestiones de seguridad, han intensificado las medidas de seguridad cuando alguien les contacta ”por ejemplo, con llamadas encriptadas o sin ofrecer nombres o direcciones concretas”, porque la estrategia de las autoridades es alentar las denuncias ciudadanas contra ellos.

Quieren asfixiarles financieramente si violan la ley para que no puedan seguir operando, explicó la mexicana Amelia Ojeada, de la organización UNASSE. No te voy a meter a la cárcel, pero sí vas a tener que pagar 10.000 dólares por cada proceso legal, explicó.

El movimiento antiaborto se siente más envalentonado que nunca porque, como se constató el viernes en la manifestación anual contra el aborto en Washington, confía en que este año la Corte Suprema estadounidense anule una decisión de 1973 que despenalizaba la interrupción del embarazo, lo que podría suponer que una veintena de estados pudieran vetarlo poco después.

Las mexicanas, con años de experiencia en esquivar barreras legales y sociales, aseguraron haber creado las bases para transmitir a las mujeres en Estados Unidos que es posible abortar de manera segura y con acompañamiento virtual, aunque la legislación apunte en sentido contrario.

Lo harán mediante redes hormiga, es decir, no sólo a través de las redes sociales, sino también de boca a boca, con el apoyo de pequeños colectivos y aliados, y de todas las formas que puedan ingeniar, desde colocar etiquetas adhesivas en baños de bares hasta utilizar códigos QR o escribir teléfonos de apoyo en billetes, que pasan con facilidad de mano en mano.

Cruz dijo que el temor que percibió entre las estadounidenses fue similar al que Las Libres encontraban hace años cuando enseñaban a otros colectivos mexicanos más pequeños cómo acompañar abortos en casa cuando era ilegal en todo el país.

Entonces les presentábamos lo peor que podía pasar y les decíamos: ˜Si te meten en la cárcel ¡te vamos a sacar!™, recordó esta abogada que se especializó en liberar a mujeres que fueron sentenciadas a años de prisión por abortar en las zonas más conservadoras de México.

Por ahora, el aborto es legal sólo en cuatro de los 32 estados mexicanos, pero la Suprema Corte de Justicia de México, un país profundamente católico, lo despenalizó en septiembre, una decisión que sienta jurisprudencia y que abrió la puerta a que los congresos locales vayan teniendo que legislar poco a poco en este mismo sentido.

Por eso, Cruz insistió en que la vía es informar una y otra vez a las mujeres de que hay maneras de abortar sin peligro si quieren hacerlo y sin que nadie se entere. Hay que confrontar el miedo, el tuyo primero, porque eso es lo que da miedo al otro, afirmó.