Romper el miedo, reto para ayudar a quienes buscan abortar

porque la estrategia de las autoridades texanas es ahorcarles financieramente si violan la ley para que no puedan seguir operando, explicó la mexicana Amelia Ojeada, de la organización UNASSE.

porque la estrategia de las autoridades texanas es ahorcarles financieramente si violan la ley para que no puedan seguir operando, explicó la mexicana Amelia Ojeada, de la organización UNASSE.

No te voy a meter a la cárcel, pero sí vas a tener que pagar 10.000 dólares por cada proceso legal, dijo al ejemplificar la estrategia del estado.

Las mexicanas, con años de experiencia en esquivar barreras legales y sociales y que abogan por acompañar abortos en casa sin necesidad de supervisión médica, sobre todo en las 12 primeras semanas, aseguraron haber creado las bases para transmitir a las mujeres en Estados Unidos que es posible abortar de manera segura y con acompañamiento virtual, aunque la legislación apunte en sentido contrario.

Dijeron que lo harán mediante redes hormiga, divulgando la información ”algo que no es un delito”, no únicamente en redes sociales sino boca a boca, mediante colectivos aliados y de la manera más creativa que se les ocurra, desde colocar etiquetas autoadhesivas en baños de bares a utilizar códigos QR o escribir teléfonos de apoyo en billetes.

Cruz informó que el temor que percibió entre las estadounidenses fue similar al que Las Libres encontraban hace años en colectivos mexicanos más pequeños, que se originaron para acompañar abortos en casa cuando era ilegal en todo el país.

Entonces les presentábamos lo peor que podía pasar y les decíamos: si te meten en la cárcel ¡te vamos a sacar!, recordó esta abogada que se especializó en liberar a mujeres que fueron sentenciadas a años de prisión por abortar en las zonas más conservadoras de México.

Ahora, el aborto es legal en cuatro de los 32 estados mexicanos y desde septiembre nadie podrá ser criminalizado por este motivo. La Suprema Corte de Justicia de México, un país profundamente católico, sentenció que el aborto no es un crimen. Con ello abrió la puerta a su despenalización gradual en el resto de la república.

Por eso, Cruz insistió en que la vía es informar una y otra vez a las mujeres de que hay maneras de abordar sin peligro si quieren hacerlo y sin que nadie se entere. Hay que confrontar el miedo, el tuyo el primero, porque eso es lo que da miedo al otro, afirmó.