Brasil hace encuesta sobre si vacuna a niños contra COVID

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como en Estados Unidos. Más de dos tercios de los brasileños están completamente vacunados contra el COVID-19, en comparación con el 63% en Estados Unidos, según el rastreador de vacunación de la Universidad Johns Hopkins, aunque los niños estadounidenses han sido elegibles para las vacunas desde principios de noviembre.

En la vecina Argentina, el gobierno ha permitido que niños de 12 años o más sean vacunados desde agosto, y recientemente empezó a aplicar la vacuna en pequeños de apenas 3 años. Ante las críticas que generó la decisión, el Ministerio de Salud nacional citó la recomendación de la asociación de pediatras del país. En Chile, dos tercios de los niños de entre 3 y 17 años ya han recibido las dos vacunas, después de que el organismo regulador de la salud del país analizara un estudio de inmunización de 100 millones de niños.

México no está vacunando a los niños por el momento, salvo a los de 12 años en adelante con enfermedades que los colocan en un mayor riesgo. El hombre designado para dirigir la respuesta del país a la pandemia, Hugo López-Gatell, dijo el martes que la Organización Mundial de la Salud no ha recomendado vacunar a los pequeños de 5 a 11 años, y que los países con una amplia cobertura de vacunas, como México, no deberían vacunar a los niños hasta que las naciones en vías de desarrollo con una cobertura limitada puedan aumentar sus tasas de vacunación entre la población adulta.

En Brasil, Mauro Paulino, director general de la importante encuestadora Datafolha, dijo que un problema de la encuesta del gobierno de Bolsonaro es la forma en que se enmarcan las preguntas, preguntando repetidamente a los entrevistados: ¿Está usted de acuerdo con que...? Esa falta de presentación neutral de las preguntas puede inducir respuestas.

Datafolha siempre da las dos alternativas posibles: si el entrevistado está de acuerdo o no con la afirmación, dijo. Los dos lados de la pregunta son necesarios.

Bolsonaro comentó a sus partidarios el martes que la presión para inocular a los niños proviene del cabildeo de las vacunas, una referencia velada a las compañías farmacéuticas. Muchos partidarios de Bolsonaro compartieron al día siguiente un post del grupo de Telegram Médicos por la vida, que tiene más de 60.000 seguidores y repite con frecuencia los consejos poco científicos del presidente sobre el COVID-19.

Un post de Telegram que fue compartido más de 200.000 veces decía que ningún niño debería ser un conejillo de indias para la industria farmacéutica. Se han administrado decenas de millones de dosis a niños de todo el mundo, con muy casos de efectos secundarios graves. Aunque son pocos los niños que mueren a causa del COVID-19, vacunarlos puede minimizar la propagación del virus en la sociedad.

Bolsonaro también dijo esta semana que no permitirá la vacunación de su hija de 11 años. Mientras tanto, su esposa y sus hijos políticos recibieron sus vacunas, junto con al menos 16 de sus 22 ministros, incluido el ministro de Salud Queiroga.

Los políticos del partido al que se unió Bolsonaro para buscar la reelección en 2022 han defendido no sólo la vacunación, sino también la exigencia de una prueba de vacunación para entrar en determinados lugares, otra supuesta infracción de las libertades personales a la que se opone Bolsonaro.

Su caótica gestión de la pandemia desde su inicio ha sido criticada con vehemencia, y una comisión investigadora del Senado recomendó que enfrentara cargos penales.

Pero el presidente y sus fieles seguidores en Telegram y WhatsApp no retroceden. Muchos interpretaron los comentarios sobre su hija como una instrucción para rechazar la vacunación de los niños.

Hay muchos mensajes sobre los peligros de las vacunas, estudios que no son ciertos, dijo Nemer, el experto en grupos de extrema derecha, y profesor adjunto de estudios de medios de comunicación en la Universidad de Virginia. Están aportando mucha desinformación sobre la vacunación de los niños para motivar a la base.

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Savarese informó desde Sao Paulo y Silva de Sousa desde Río de Janeiro. Los periodistas de The Associated Press Eva Vergara en Santiago, Chile; Débora Rey en Buenos Aires y Chris Sherman en la Ciudad de México contribuyeron a este despacho.