Nuevo marco de seguridad México-EEUU quiere acciones rápidas

México y Estados Unidos iniciaron el martes una nueva etapa de cooperación en seguridad con la que entierran definitivamente la llamada iniciativa Mérida -muy centrada en la cooperación militar- y...

México y Estados Unidos iniciaron el martes una nueva etapa de cooperación en seguridad con la que entierran definitivamente la llamada iniciativa Mérida -muy centrada en la cooperación militar- y aspiran a ofrecer respuestas más integrales y rápidas para proteger a los ciudadanos de ambos países y combatir el crimen organizado.

El acta de defunción de la Iniciativa Mérida ya se había extendido, hoy extendemos el acta de nacimiento del Entendimiento Bicentenario, dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard en un acto encabezado también por el embajador estadounidense en México, Ken Salazar.

Más allá del nuevo nombre, ambos gobiernos se comprometieron a trabajar en un ambiente de respeto mutuo y con celeridad porque no quieren que se repita la tragedia de la semana pasada que mató a 55 migrantes e hirió a más de cien al volcar un camión en el sur de México, el ejemplo más reciente de cómo operan las redes de tráfico de migrantes.

Como nos han dicho los dos presidentes, (Joe) Biden y (Andrés Manuel) López Obrador¦ lo tenemos que hacer ahora", subrayó Salazar. "Son acciones, pero acciones inmediatas.

Salazar reconoció que uno de los retos es frenar la entrada de armas desde Estados Unidos a México. La secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodíguez, indicó que otro sería judicializar los casos de corrupción ligados al crimen organizado.

El tráfico de migrantes, la trata de personas, los crímenes cibernéticos y el lavado de dinero serían otros asuntos prioritarios, delitos todos ellos para los que se buscaría lograr sentencias más largas, agregó Rodríguez.

No está claro si ya se ha solucionado uno de los temas en los que había desacuerdos: los visados para agentes de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés).

México dejó de emitir permisos para que estos agentes operen en su territorio después de que en enero entrara en vigor una ley que limita sus operaciones en el país y les retira su inmunidad. El gobierno de López Obrador pedía reciprocidad y acceso a toda la información que recopilen, lo que era visto con ciertas suspicacias por Washington.

En octubre, Ebrard y su homólogo estadounidense, Anthony Blinken, pactaron dar por concluida la Iniciativa Mérida, un programa de cooperación impulsado desde 2008 por los presidentes George Bush y Felipe Calderón.

López Obrador había dejado claro que no estaba interesado en el equipo militar que centró la cooperación del pasado y se utilizó en el combate a los grupos de narcotraficantes, sino que aspiraba a que se reforzaran los esfuerzos centrados en las causas del consumo de drogas y la migración.

Además de representantes de seguridad, de control fronterizo y de las fuerzas armadas, en el grupo que inició sus trabajos el martes había también representantes de la fiscalía federal mexicana y el Departamento de Justicia estadounidense, de la agencia de cooperación de ese país y de funcionarios mexicanos encargados del control del lavado de dinero y del combate de las adicciones.