Nuevo marco de seguridad México-EEUU quiere acciones rápidas

México y Estados Unidos comenzaron el martes los trabajos del nuevo marco de seguridad binacional con el que entierran definitivamente a la iniciativa Mérida -centrada en la cooperación militar- y ...

México y Estados Unidos comenzaron el martes los trabajos del nuevo marco de seguridad binacional con el que entierran definitivamente a la iniciativa Mérida -centrada en la cooperación militar- y aspiran a ofrecer respuestas más integrales y rápidas para proteger a los ciudadanos de ambos países y combatir el crimen organizado.

El acta de defunción de la Iniciativa Mérida ya se había extendido, hoy extendemos el acta de nacimiento del Entendimiento Bicentenario, dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard en un acto encabezado también por el embajador estadounidense en México, Ken Salazar.

Ambos gobiernos se comprometieron a trabajar en un ambiente de respeto mutuo y con celeridad porque no quieren que se repita la tragedia de la semana pasada que mató a 55 migrantes e hirió a más de cien al volcar un camión en el sur de México, el ejemplo más reciente de cómo operan las redes de tráfico de migrantes.

Como nos han dicho los dos presidentes, (Joe) Biden y (Andrés Manuel) López Obrador¦ lo tenemos que hacer ahora", subrayó Salazar. "Son acciones, pero acciones inmediatas.

El Entendimiento Bicentenario, cuyos ejes cerraron Ebrard y su homólogo estadounidense, Anthony Blinken en octubre, se centrará en combatir el trafico de armas, de migrantes, la trata, los crímenes cibernéticos y el lavado de dinero y en judicializar los casos de corrupción ligados al crimen organizado, dijo la titular de Seguridad del gobierno mexicano, Rosa Icela Rodríguez.

El objetivo, añadió Rodríguez, será desarticular todas esas redes que operan a ambos lados de la frontera, cortar sus cadenas de suministro y lograr sentencias más largas para esos delitos.

La Iniciativa Mérida se impulsó desde 2008 durante las administraciones de los expresidentes George Bush y Felipe Calderón, pero López Obrador insistió en que no estaba interesado en el equipo militar que centró la cooperación del pasado y se utilizó en el combate a los grupos de narcotraficantes, sino que aspiraba a que se reforzaran los esfuerzos centrados en las causas del consumo de drogas y la migración.

Además de representantes de seguridad, de control fronterizo y de las fuerzas armadas, en el grupo que inició sus trabajos el martes había también representantes de la fiscalía federal mexicana y el Departamento de Justicia estadounidense, de la agencia de cooperación de ese país y de funcionarios mexicanos encargados del control del lavado de dinero y del combate de las adicciones.