Reseña: Sorkin se mete entre las bambalinas de Lucy y Desi

Si las cosas hubieran ido según lo planeado, Lucille Ball habría sido una gran estrella de cine. En cambio, tuvo que conformarse con ser la reina de la comedia televisiva durante más de 25 años. N...

Si las cosas hubieran ido según lo planeado, Lucille Ball habría sido una gran estrella de cine. En cambio, tuvo que conformarse con ser la reina de la comedia televisiva durante más de 25 años. No es exactamente una pésima alternativa. Pero la nueva película Being the Ricardos hace que uno se pregunte si Ball podría haber tenido otras carreras exitosas, como directora (y no solo de su propio programa) si hubiera nacido unos años después.

En la amorosa y aguda dramatización de Aaron Sorkin de una semana particularmente tensa durante la realización de I Love Lucy, Ball, interpretado por Nicole Kidman, es pintada como seria y astuta, alguien que puede visualizar una escena y la reacción del público a ella en la primera lectura de un guion. Ella sabe en un instante si un chiste funcionará y no se avergí¼enza de dejar que todos sepan cuando no.

Aunque Ball era una famosa perfeccionista, en Being the Ricardos la vemos en un momento agudizado y estresante en el que algunos sucesos importantes de su vida se unen a la carga cotidiana de tratar de armar un episodio para la grabación del viernes. No está preocupada únicamente por la fidelidad de su esposo Desi Arnaz (Javier Bardem) y por convencer a la cadena y patrocinadores mojigatos de que la dejen aparecer embarazada en el programa, sino que también está siendo acusada de comunista, lo que podría ser el final de I Love Lucy. Así que, naturalmente, desvía su atención a la escena de una cena que no funciona.

Sorkin va al pasado y regresa para que los guionistas y el showrunner de la serie ayuden a narrar lo sucedido con un estilo documental. Y aunque no intenta representar toda la vida de Lucille, se asegura de mostrar los orígenes de su noviazgo y relación, que coincidió con el final de su tiempo en RKO (y su oportunidad de saltar al estrellato en el cine). Si bien nadie va a confundir a Kidman o Bardem con ninguna de sus contrapartes de la vida real, fueron contratados para ser actores, no imitadores, y hacen un excelente trabajo dando vida al espíritu de sus personajes fuera de cámara, ilustrando una relación adulta compleja.

Pero Being the Ricardos realmente brilla entre bastidores, con la representación de los guionistas incansables (Alia Shawkat como Madelyn Pugh y Jake Lacy como Bob Carroll Jr.), el showrunner perdedor (Tony Hale como Jess Oppenheimer) y los actores secundarios que viven peleando (Nina Arianda, trascendente como Vivian Vance, y JK Simmons como William Frawley). Puede que no sea el entorno más agradable, pero es romántico a la manera clásica de Hollywood: lleno de egos, bromas, púas e insinuaciones que, para bien o para mal, nunca verías en una llamada de Zoom.

Sorkin abarca mucho aquí: quiere que esta película sea sobre todo. Y el diálogo es tan típicamente ágil que básicamente se sale con la suya.

Es prácticamente criminal lo fácil que sería ver a artistas como Shawkat, Arianda y Simmons lanzarse punzas entre sí y cada uno tiene su propio arco narrativo. Shawkat es la única mujer en la sala de guionistas que intenta labrarse una carrera mientras se asegura de que Lucy no sea infantilizada. Arianda es el saco de boxeo del programa y eso está empezando a afectarla. Y Simmons es el borracho espinoso hasta que el guion necesita que él sea el borracho sabio (y es muy bueno para ambas cosas).

Lucille es un poco más enigmática, más difícil de amar y acoger. Nunca pretendió ser su personaje en la pantalla y, como tantos grandes comediantes, parecía guardarlo todo para el escenario. Al igual que en Molly™s Game ("Apuesta maestra"), Sorkin tal vez se extralimita con sus ideas sobre la terapia, afirmando que en el fondo todo lo que Lucille quería era un lugar en el que se sintiera como en casa.

Y todo habría estado perfectamente bien sin la trama secundaria comunista, pero eso está ahí para ayudar a que salgan todas las demás revelaciones dramáticas. Being the Ricardos es un evento de Sorkin de principio a fin y una imagen seria e inteligente de una mujer compleja y, como su programa, todo transcurre tan bien que apenas tienes la oportunidad de apreciar el trabajo que hay detrás.

Being the Ricardos, un estreno de Amazon Studios que llega el viernes a cines y el 21 de diciembre al servicio de streaming, tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por lenguaje. Duración: 125 minutos. Tres estrellas de cuatro.

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Lindsey Bahr está en Twitter como www.twitter.com/ldbahr.