Francia multa a pesqueros británicos en disputa en auge

Las autoridades francesas multaron a dos pesqueros británicos e inmovilizaron a uno de ellos durante la noche en un puerto, según anunció el jueves la ministra marítima de Francia, en medio de una...

Las autoridades francesas multaron a dos pesqueros británicos e inmovilizaron a uno de ellos durante la noche en un puerto, según anunció el jueves la ministra marítima de Francia, en medio de una disputa entre los dos países por las licencias de pesca.

Las multas se impusieron tras la introducción de nuevos controles en embarcaciones como parte del endurecimiento de controles en el Canal, en contexto de discusiones sobre licencias con Gran Bretaña y la Comisión Europea.

Estamos reforzando los controles", dijo la ministra del Mar, Annick Girardin, a la emisora de radio francesa RTL. Un (barco) fue multado por negarse a permitir el control, y el otro no tenía derecho a pescar en la zona porque no tenía licencia".

El ministro francés de Europa, Clement Beaune, dijo el jueves que Francia hará controles sistemático aduaneros, sanitarios, de seguridad en el mar a los barcos británicos. Tendremos tolerancia cero, indulgencia cero.

Francia anunció el miércoles que vetaría la entrada de pesqueros británicos en algunos puertos franceses a partir de la semana siguiente si no se alcanzaba un acuerdo sobre licencias de pesca. También sugirió que podría restringir los suministros de energía a las Islas del Canal, que son territorio británico pero se encuentran cerca de la costa gala.

Gran Bretaña dijo que la amenaza francesa parecía violar el derecho internacional y prometió tomar represalias si París seguía adelante con el plan.

Las amenazas de Francia son decepcionantes y desproporcionadas y no lo que esperaríamos de un aliado y socio cercano, dijo Gran Bretaña.

Las medidas, afirmó el gobierno, no parecen ser compatibles" con el acuerdo de salida británica de la Unión Europea ni con el derecho internacional más general, y si se aplican, serán recibidas con una respuesta apropiada y calibrada.

Desde que Gran Bretaña abandonó la órbita económica de la UE a principios de año, las relaciones entre Londres y París se han agriado cada vez más.

Francia protestó con firmeza el mes pasado por la decisión de Gran Bretaña y de Jersey, una Isla del Canal, de rechazar docenas de licencias de pesca de barcos franceses para faenar en sus aguas territoriales. Francia dice que las restricciones chocan con el acuerdo firmado por el gobierno británico cuando abandonó el bloque.

Tras semanas de negociaciones, las autoridades británicas han concedido más licencias de pesca, aunque la cifra siguen siendo el 50% de lo que Francia considera que le corresponde, según dijo el miércoles el vocero del gobierno francés, Gabriel Attal.

Los ministros franceses para Europa y Asuntos Marítimos dijeron el miércoles en una conferencia conjunta que si no hay acuerdo para el 2 de noviembre, Francia prohibirá la entrada de pesqueros británicos en puertos designados y estrechará los controles aduaneros, de seguridad y de otra clase a cualquier embarcación y camión británico que viaje entre Francia y Gran Bretaña.

Francia también dijo que no descarta tomar medidas en las próximas semanas que afectarían al suministro energético en Gran Bretaña, según la declaración. Attal especificó que se referían a las Islas del Canal, que están más cerca de la costa francesa que de la británica y dependen en buena parte de la electricidad procedente de la red francesa.

Hemos trabajado con los británicos, les dimos todos los datos solicitados, documentos, información para respaldar estas solicitudes (de licencias), dijo Attal. Nuestra paciencia ha llegado a su límite hoy.

Gran Bretaña dice haber concedido el 98% de las solicitudes de licencias de pesca de embarcaciones europeas pero que hay una disputa sobre 31 pesqueros que según Gran Bretaña no presentaron documentación que respaldara sus peticiones.

Jersey, situada a apenas 22 kilómetros (14 millas) de la costa francesa, es un territorio de la corona británica independiente de Reino Unido. Como tal, tiene sus propias competencias sobre quién puede pescar en sus aguas territoriales. Su administración ha concedido licencias basándose en su interpretación de los acuerdos entre Londres y Bruselas, y ha acusado a Francia de actuar de forma desproporcionada.