Moscú inicia semana no laboral con repunte de casos, muertes

La capital de Rusia comenzó el jueves un periodo no laboral pensado para frenar los contagios de coronavirus mientras las infecciones y decesos batieron récords un día más.

La capital de Rusia comenzó el jueves un periodo no laboral pensado para frenar los contagios de coronavirus mientras las infecciones y decesos batieron récords un día más.

El equipo de trabajo gubernamental contra el coronavirus reportó 1.159 decesos en las últimas 24 horas, el peor dato diario desde el inicio de la pandemia. Con estas, el total de muertes a causa del virus se eleva a 235.057, la cifra más alta, con mucho, de todo el continente.

Las infecciones diarias confirmadas se incrementaron a 40.096, batiendo el anterior récord alcanzado a principios de esta semana.

En un intento por contener la propagación, el presidente, Vladimir Putin, ordenó una semana no laborable entre el 30 de octubre y el 7 de noviembre en la que la mayoría de las organizaciones gubernamentales y empresas privadas cerrarán. Además animó a las regiones más afectadas a comenzar antes, y algunas aplicaron la medida a principios de semana.

En Moscú, el paro comenzó el jueves: la mayoría de las tiendas, escuelas infantiles y colegios, gimnasios y locales de ocio cerraron y los restaurantes y cafés podrán funcionar solo para pedidos o entregas a domicilio. Las tiendas de alimentación, farmacias y empresas que operen infraestructuras clave seguirán funcionando.

En un intento por contener la propagación, el presidente ruso Vladimir Putin ordenó un período no laborable del 30 de octubre al 7 de noviembre, cuando la mayoría de las organizaciones estatales y empresas privadas suspenderán sus operaciones. Alentó a las regiones más afectadas a comenzar antes, y algunas introdujeron la medida a principios de esta semana.

Moscú siguió el jueves, cerrando la mayoría de las tiendas, jardines de infancia, escuelas, gimnasios y lugares de entretenimiento y permitiendo que los restaurantes y cafés estén abiertos solo para llevar o entregar a domicilio. Las tiendas de alimentos, las farmacias y las empresas que operan la infraestructura clave permanecieron abiertas.

El acceso a museos, teatros, salas de conciertos y otros recintos se limitará a quienes puedan mostrar códigos digitales en su celular que indiquen que están vacunados o se han recuperado del COVID-19, una medida que se mantendrá tras el 7 de noviembre.

Putin ha dado instrucciones a las autoridades locales para cierren clubes de ocio nocturno y otros locales de entretenimiento y ordenen a los mayores de 60 años sin vacunar que se queden en casa.

Las autoridades rusas esperan que el receso ayude a limitar los contagios al mantener a la gente fuera de las oficinas y del transporte público, aunque muchos rusos intentaron aprovechar el tiempo libre para irse de vacaciones a la costa antes de la larga temporada invernal.

Las preocupadas autoridades del sur del país cerraron locales de ocio y limitaron la entrada a bares y restaurantes para evitar un repunte de los contagios. Las ventas de paquetes turísticos a Egipto y Turquía también se disparó.

El gobierno ha atribuido el aumento de las infecciones y muertes a la lenta campaña de vacunación. Sólo unos 49 millones de rusos, en torno a un tercio de los casi 146 millones de habitantes del país, están vacunados por completo.

Rusia fue el primer país del mundo en autorizar una vacuna contra el coronavirus, la Sputnik V, en agosto de 2020, y tiene reservas en abundancia. Pero el escepticismo generalizado, atribuido a las señales contradictorias de las autoridades, ha frenado su aceptación.