Calma en frontera, China valora respuesta a test norcoreano

Camiones retumbaban el jueves al cruzar la frontera entre China y Corea del Norte en una señal de que el comercio continua su rutina a pesar del enfado de Beijing por el supuesto ensayo norcoreano...

Camiones retumbaban el jueves al cruzar la frontera entre China y Corea del Norte en una señal de que el comercio continua su rutina a pesar del enfado de Beijing por el supuesto ensayo norcoreano con una bomba de hidrógeno, que podría generar represalias económicas y más distanciamiento entre dos países comunistas que en su día fueron estrechos aliados.

En la ciudad nororiental de Dandong, junto al río Yalu, que procede directamente de Sinuiju, en Corea del Norte, no había anomalías visibles. Las dos ciudades son el conducto por el que pasa buena parte del comercio internacional norcoreano.

China condenó el supuesto ensayo nuclear del miércoles, que generó sismos en zonas nororientales de China próximas a la frontera con Corea del Norte y alarmó a los residentes.

"Creo que es una amenaza y un sabotaje a China y a la paz mundial que un país como ese tenga armas nucleares", dijo Tian Zhibin, residente de Dandong, en una entrevista con The Associated Press el jueves.

Analistas creen que Beijing podría unirse a los otros miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para imponer sanciones más duras a su aliado comunista.

Beijing podría imponer además medidas unilaterales como inspecciones más exhaustivas a los camiones que llevan la mayoría de los bienes de consumo al otro lado del río Yalu. Los proyectos económicos que comparten ambas naciones podrían quedar en suspenso y podría aconsejarse a empresas y bancos chinos que no realicen negocios en el hermético país.

Aunque como vecino de Corea del Norte y su principal valedor, es poco probable que Beijing tome acciones que puedan dañar seriamente al régimen comunista de línea dura de Kim Jong Un. Además de la tradicional amistad que se remonta a décadas atrás, China teme un colapso que pueda provocar el caos, la llegada de refugiados a su territorio y un despliegue militar estadounidense en el Norte.

A pesar de que quiera establecer sanciones, Beijing no reduciría la ayuda energética o de alimentos ni impondría sanciones económicas excesivamente duras, dijo Bonnie Glaser, experta en China del grupo de estudios Center for Strategic and International Studies.

"Es probable que las relaciones económicas y las cuestiones nucleares permanezcan en dos vías separadas", dijo Glaser.

Pese a los altibajos en su relación, China sigue teniendo un gran interés en mantener una relación de amistad con Pyongyang. Además de proporcionar ayuda material, ésta incluye defender a Corea del Norte de las condenas de Naciones Unidos por abusos de derechos humanos y considerara los refugiados procedentes del Norte como migrantes por causas económicas en lugar de solicitantes de asilo.

Para Beijing, el problema de Corea del Norte no es solo la proliferación nuclear, sino también la estabilidad de la península, el equilibrio de poder en el noreste de Asia y su creciente rivalidad con Estados Unidos, dijo Jingdong Yuan, experto en seguridad en la región Asia-Pacifico en la Universidad de Sydney, en Australia.

"Es mejor vivir con una mala situación a dejarla completamente al azar y perder todo el control", explicó Yuan.

Pero incluso con ese sentimiento de resignación presente, China necesita tener cuenta la creciente y negativa opinión pública hacia Pyongyang, apuntan analistas.

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Los periodistas de The Associated Press Christopher Bodeen en Beijing y el videorreportero Wong Wai-bor en Dandong, China, contribuyeron a este despacho.