Rivales libios acuerdan retirada de mercenarios

Los bandos enfrentados en Libia alcanzaron un acuerdo preliminar sobre la retirada de mercenarios y combatientes extranjeros de la nación norteafricana, según Naciones Unidas. Es un paso más hacia ...

Los bandos enfrentados en Libia alcanzaron un acuerdo preliminar sobre la retirada de mercenarios y combatientes extranjeros de la nación norteafricana, según Naciones Unidas. Es un paso más hacia unificar el país, devastado por la violencia.

La disputa sobre los mercenarios y combatientes extranjeros era un obstáculo desde hacía tiempo, especialmente con vista a las elecciones generales libias, previstas para diciembre.

Libia se sumió en el caos tras un alzamiento popular apoyado por la OTAN en 2011, en el que el veterano dictador Moamar Gadafi fue derrocado y asesinado. El país petrolero estuvo dividido durante años entre gobiernos rivales, uno con base en la capital, Trípoli, y el otro en el este del país. Cada bando estaba apoyado por distintas potencias extranjeras y grupos armados.

Una comisión conjunta de 10 miembros con cinco representantes de cada bando firmó el viernes una retirada gradual y equilibrada después de tres días de negociaciones facilitadas por Naciones Unidas en Ginebra, según dijo la misión de la ONU que media entre las facciones.

El plan sería la base del proceso gradual, equilibrado y secuenciado de retirada de los mercenarios y fuerzas extranjeras, señaló la misión.

Jan Kubis, enviado especial de Naciones Unidas para Libia, dio la bienvenida al acuerdo como otro logro determinante.

La crisis libia ganó relevancia en 2019 cuando el comandante militar Khlalifa Hifter aliado con el gobierno con sede en el este, lanzó una ofensiva para arrebatar Trípoli a las milicias armadas que tienen una laxa alianza con el débil gobierno apoyado por la ONU en la capital del país.

Hifter contaba con el apoyo Egipto, Emiratos írabes Unidos, Rusia y Francia. Pero su campaña de 14 meses y su avance sobre Trípoli terminaron fracasando en junio de 2020 después de que Turquía enviara tropas para ayudar al gobierno con respaldo de la ONU, que también contaba con el apoyo de Qatar e Italia.

Después de que los combates quedaran en un punto muerto, las conversaciones auspiciadas por la ONU dieron pie a un cese el fuego en octubre e instalaron un gobierno interino que se espera dirija el país hasta las elecciones de diciembre.

El cese el fuego también contemplaba la salida de las fuerzas extranjeras y los mercenarios en tres meses, algo que no había llegado a aplicarse.

El acuerdo del viernes crea un impulso positivo sobre el que debería avanzarse hacia una fase estable y democrática, incluida la celebración de elecciones libres, creíbles y transparentes el 24 de diciembre con resultados aceptados por todos, dijo Kubis.

Los bandos dijeron que ahora volverían a comentar esa cuestión con su base y los actores internacionales implicados para apoyar la implementación de este plan y el respeto a la soberanía de Libia.

El acuerdo pedía también el despliegue de observadores de Naciones Unidas para supervisar el cese el fuego antes de que se aplicara el acuerdo de retirada.

En diciembre, la entonces enviada en funciones de Naciones Unidas, Stephanie Williams, estimó que al menos 20.000 mercenarios y combatientes extranjeros han pasado por Libia en los últimos años. Entre ellos había ciudadanos rusos, sirios, sudaneses y chadianos.

Aunque el acuerdo sobre los mercenarios se interpretó como un paso adelante, legisladores libios en el este hicieron retroceder el proceso de paz cuando votaron a favor de retrasar las elecciones parlamentarias a enero, un mes más tarde.

En un primer momento no estaba claro qué consecuencias tendría la votación de los legisladores.