Un reporte expondrá abusos en la Iglesia católica francesa

Decenas de miles de personas, y posiblemente más, podrían haber sido víctimas de abusos sexuales cuando eran niños en la Iglesia católica francesa durante las últimas siete décadas, según un i...

Decenas de miles de personas, y posiblemente más, podrían haber sido víctimas de abusos sexuales cuando eran niños en la Iglesia católica francesa durante las últimas siete décadas, según un importante informe que se publicaría el martes.

El documento de 2.500 páginas preparado por una comisión independiente llegó mientras la Iglesia católica de Francia, como en otros países, intenta afrontar vergonzosos secretos que se ocultaron durante mucho tiempo.

Se estima que en los últimos 70 años han trabajado en la Iglesia unos 3.000 agresores de menores -dos tercios de ellos, sacerdotes-, según dijo a la prensa francesa el presidente de la comisión, Jean-Marc Sauvé.

Olivier Savignac, director de la asociación de víctimas Parler et Revivre (Hablar y revivir), que contribuyó a la pesquisa, dijo a The Associated Press que la estimación de víctimas en el reporte alcanza las 216.000 personas.

Eso es devastador, porque la proporción entre 216.000 y 3.000 es un agresor para 70 víctimas. Eso es terrorífico para la sociedad francesa, para la Iglesia católica, dijo.

AP no pudo leer el reporte antes de su presentación y no podía confirmar la cifra.

La comisión trabajó dos años y medio en los que escuchó a víctimas y testigos y estudió archivos eclesiásticos, judiciales, policiales y de prensa a partir de la década de 1950. Una línea telefónica abierta al comienzo de la investigación recibió 6.500 llamadas de supuestas víctimas o personas que dijeron conocer a una víctima.

Sauvé dijo que se habían reportado a la fiscalía 22 supuestos crímenes que aún podían procesarse. Más de 40 casos que habían prescrito pero implicaban a supuestos agresores aún vivos habían sido derivados a las autoridades eclesiásticas.

La comisión hizo 45 recomendaciones sobre cómo evitar los abusos. Incluían formar a sacerdotes y otros religiosos, revisar el derecho canónico -el código legal que emplea el Vaticano para gobernar la Iglesia- y fomentar políticas para reconocer y compensar a las víctimas, dijo Sauvé.