Acoso y amenazas a médicos en Nicaragua por hablar del COVID

fueron despedidos. Varios de ellos se exiliaron desde entonces.

fueron despedidos. Varios de ellos se exiliaron desde entonces.

La presión ha continuado. Desde que la pandemia apareció en Nicaragua, en marzo de 2020, hablar de coronavirus era un tabú. Llevar una mascarilla quirúrgica en los hospitales se convirtió en un riesgo, porque los administradores prohibieron al personal usarla. Los tapabocas crean alarma entre los pacientes, decían.

Familiares de pacientes y trabajadores de la salud volvieron a divulgar este año entierros exprés de las víctimas del COVID-19 realizados por personal con trajes de protección blancos al amparo de la oscuridad. La Prensa, el principal periódico de Nicaragua, informó en julio pasado que una funeraria de Managua realizó 14 entierros de este tipo en 10 días.

El personal sanitario de Nicaragua también se ha visto afectado por la pandemia. Al menos 160 trabajadores de la salud han muerto por COVID-19, estadísticas que el gobierno no ha compartido, según Argí¼ello. Borgen expresó el viernes que 88 de los fallecidos eran médicos.

Una médica de la ciudad noroccidental de Chinandega dijo que los médicos no podían obtener pruebas de COVID-19 fuera de los hospitales del gobierno, e incluso éstos son estrictamente limitados.

Lo tienen controlado y si alguien en un caso determinado da positivo lo manejan con discreción, afirmó. Quieren vender una imagen de que el virus está bajo control.

Sin embargo, señaló que en su región hay una gran cantidad de casos, que la sala de COVID del hospital local está llena y que un colega que había estado tratando a los pacientes día y noche murió de la enfermedad hace un mes. También ella habló bajo condición de anonimato, por temor a las represalias.

El Dr. Eddy Valverde huyó al exilio a finales de junio, semanas después de que el gobierno comenzara a detener a destacados líderes de la oposición. Se había enfrentado a meses de amenazas y ataques en las redes sociales por criticar el manejo de la pandemia. Algunos periodistas oficialistas pidieron la revocación de su licencia médica.

Valverde dijo que los médicos independientes han sido la única fuente de datos fiables sobre la pandemia. Es miembro de la Unidad Médica Nicaragí¼ense (UMN), formada por doctores despedidos de los hospitales públicos en 2018.

La UMN, que ofrecía consultas gratuitas a pacientes de COVID-19, se vio obligada a cerrar sus oficinas en julio tras meses de acoso por parte de la policía.

El Observatorio Ciudadano, otra organización formada por activistas y médicos independientes, ha asegurado que el un número de muertes por COVID-19 es 20 veces superior a la cifra oficial del gobierno: más de 4.000.

El gobierno ha estado reportando una sola muerte semanal por la enfermedad durante los últimos nueve meses. Sin embargo, según el Observatorio, sólo en la primera semana de septiembre hubo 329 muertes y 1.865 casos sospechosos de COVID-19 en el país.

El Observatorio llamó a los nicaragí¼enses a sumarse a una cuarentena voluntaria durante el mes de septiembre ante el pico de la pandemia y el colapso del sistema de salud.

Nicaragua comenzó a vacunar de forma limitada en abril, y la nación de unos 6,5 millones de habitantes ha vacunado a más de 520.000 adultos mayores de 45 años, dijo el jueves el presidente Ortega, aunque no aclaró si recibieron dos dosis o apenas la primera. Anunció que el gobierno comenzaría a vacunar a los mayores de 30 años a finales de este mes.

En lugar de imponer restricciones para frenar la propagación del virus, el gobierno alentó las reuniones masivas y la continuación de la vida normal, a pesar de las advertencias de los médicos locales y de la Organización Panamericana de la Salud.

Leonel Argí¼ello asegura que los intentos del gobierno de amordazarlo a él y a otros trabajadores de la salud tienen como objetivo dar a la población una falsa sensación de seguridad.

Los que empezaron a hablar fueron despedidos y esa fue la señal para que todos se quedaran callados en el sector público, dijo.

Abandonar Nicaragua fue una decisión difícil, expresó Argí¼ello. En la mayoría de los casos, un médico no puede reanudar rápidamente la práctica en otro país. Él sigue tratando a distancia a 15 pacientes que están con oxígeno en su casa.

La aparente normalidad que se vende es una falsa sensación de seguridad que hace que la gente no tome medidas para protegerse, añadió el epidemiólogo.

Cada día estamos peor, las cifras aumentan, expresó Argí¼ello. Los hospitales están llenos y todo el mundo conoce a un familiar o a un vecino con COVID.