Aeropuerto de Kabul queda en silencio, en manos del Talibán

El Talibán controlaba el martes todo el aeropuerto internacional de Kabul tras la salida del último avión estadounidense, lo que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos.

El Talibán controlaba el martes todo el aeropuerto internacional de Kabul tras la salida del último avión estadounidense, lo que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos.

Varios vehículos recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

Los líderes del Talibán cruzaron simbólicamente la pista del aeropuerto para conmemorar su victoria, escoltados por combatientes de la unidad de élite Badri.

El mundo debería haber aprendido la lección y este es el momento de disfrutar la victoria, dijo el vocero del grupo, Zabihullah Mujahid, en una emisión en vivo de un insurgente mientras recorría las instalaciones.

Mujahid también se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país, dijo. Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y la gente no tiene más tolerancia.

En declaraciones más tarde al canal en árabe de Al-Jazeera, Mujahid rechazó que hubiera un gobierno provisional e insistió en que Kabul sigue siendo segura.

Habrá seguridad en Kabul y la gente no debe preocuparse, dijo.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Mujahid también habló de reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto, dijo. Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido. El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían desmilitarizado el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

Combatientes talibanes colocaron sus banderas blancas sobre las barreras del aeropuerto, mientras otros vigilaban el lado civil del aeródromo. Dentro de la terminal se veían docenas de maletas y equipajes tirados por el suelo, al parecer abandonados en el caos. También había ropas y zapatos desperdigados. Un cartel con la imagen del conocido combatiente antitalibán Ahmad Shah Massoud había sido destruido.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en gesto de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses", dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. Se han marchado y ahora nuestro país es libre.

Está claro lo que queremos, añadió. Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad tras la retirada.

El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía, escribió. Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras está ahora congelado en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local que se deprecia. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos írabes Unidos, contribuyó a este despacho.