EEUU: Dron mata a miembro de grupo Estado Islámico

y no dos, como informaron inicialmente los funcionarios estadounidenses. Un funcionario estadounidense señaló que el atacante llevaba una carga explosiva más grande de lo habitual, de unos 11 kilos...

y no dos, como informaron inicialmente los funcionarios estadounidenses. Un funcionario estadounidense señaló que el atacante llevaba una carga explosiva más grande de lo habitual, de unos 11 kilos (25 libras), cargados de metralla, lo que explicaría el alto número de víctimas.

El funcionario estadounidense habló bajo condición de anonimato para discutir las evaluaciones preliminares del ataque. Los funcionarios que dieron la cifra de muertos afganos no estaban autorizados a hablar con los medios de comunicación y también hablaron bajo condición de anonimato.

La gama de víctimas afganas era amplia, desde un joven periodista hasta un padre de familia empobrecido que había acudido al aeropuerto con la esperanza de conseguir una vida mejor.

Los estadounidenses fallecidos eran 11 marines, un marinero de la Armada y un soldado del Ejército. Muchos de ellos eran niños pequeños cuando Estados Unidos invadió Afganistán en 2001.

Funcionarios británicos dijeron que dos ciudadanos de su país y el hijo de otro británico también estaban entre los muertos cuando la bomba estalló en medio de la multitud.

A la mañana siguiente del atentado, los talibanes utilizaron una camioneta llena de combatientes y tres Humvees capturados para establecer una barrera a 500 metros del aeropuerto, manteniendo a la multitud más alejada que antes de las puertas donde se encuentran las tropas estadounidenses.

Funcionarios militares estadounidenses dijeron que se cerraron algunas puertas y se aplicaron otras medidas de seguridad. Dijeron que había restricciones más estrictas en los puestos de control de los talibanes y menos gente alrededor de las puertas. Los militares dijeron que también habían pedido a los talibanes que cerraran ciertos caminos debido a la posibilidad de que hubiera terroristas suicidas en vehículos.

El Pentágono señaló que el aeropuerto ya contaba con defensas contra los ataques con cohetes y dijo que Estados Unidos mantendría los vuelos tripulados y no tripulados sobre el aeropuerto para su vigilancia y protección, incluyendo el uso de aviones de ataque a tierra con armamento pesado AC-130.

Funcionarios estadounidenses dijeron que los evacuados con credenciales adecuadas seguían siendo autorizados a pasar por las puertas. En el interior, unas 5.400 personas esperaban los vuelos de evacuación.

En Washington, los comandantes estadounidenses informaron a Biden sobre el desarrollo de planes para contraatacar al Estado Islámico y cumplir la promesa del presidente de perseguir a los atacantes y "hacerlos pagar.

Biden declaró que la tarea de evacuar a los estadounidenses, a los aliados afganos y a otras personas que corren el mayor riesgo de los talibanes es una misión digna.

Y completaremos la misión, aseveró.

El Consejo de Seguridad de la ONU calificó de especialmente aborrecible el ataque contra los civiles que huyen y contra los que tratan de ayudarlos.

Los talibanes han recuperado el control de Afganistán dos décadas después de haber sido destronados en una invasión liderada por Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Su regreso al poder ha aterrorizado a muchos afganos, que se han apresurado a huir del país antes de la retirada estadounidense.

Más de 100.000 personas han sido evacuadas de forma segura a través del aeropuerto de Kabul, según Estados Unidos, pero miles más están luchando por salir en uno de los mayores traslados aéreos de la historia.

La Casa Blanca dijo el viernes por la tarde que 2.100 evacuados habían salido a bordo de aviones militares estadounidenses en las 24 horas previas, junto con unas 2.100 personas en vuelos de la coalición.

Los talibanes han dicho que permitirán a los afganos salir por vía comercial después que Estados Unidos complete su retiro, pero no queda claro qué aerolíneas viajarían a un aeropuerto controlado por ellos.

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Akhgar informó desde Estambul, Gannon desde Islamabad y Anna desde Nairobi, Kenia. Darlene Superville en Washington y Rahim Faiez en Turquía contribuyeron junto con otros periodistas de The Associated Press en todo el mundo.