El Talibán toma Jalalabad y aísla la capital afgana del este

El Talibán tomó la ciudad de Jalalabad el domingo de madrugada y cortó las conexiones de la capital, Kabul, con el este del país. Los insurgentes han lanzado una ofensiva relámpago mientras se re...

El Talibán tomó la ciudad de Jalalabad el domingo de madrugada y cortó las conexiones de la capital, Kabul, con el este del país. Los insurgentes han lanzado una ofensiva relámpago mientras se retiran las tropas estadounidenses y de la OTAN tras dos décadas de guerra.

La caída de Jalalabad, que era la última gran ciudad por tomar aparte de Kabul, deja al gobierno central al mando de la capital y apenas otras siete capitales de provincia. En una ofensiva nacional que ha llevado poco más de una semana, el Talibán ha derrotado, incorporado o hecho huir a las fuerzas de seguridad afganas en buena parte del país, a pesar de que el Ejércitos de Estados prestó algo de apoyo aéreo al gobierno afgano.

El presidente, Ashraf Ghani, que habló al país el sábado por primera vez desde que comenzó la ofensiva, también parecía cada vez más aislado. Varios líderes militares con los que había negociado apenas unos días antes se habían rendido al Talibán, lo que dejó a Ghani sin opciones militares. Las negociaciones abiertas en Qatar, donde los insurgentes tienen una oficina, tampoco lograron frenar la ofensiva, mientras miles de civiles huían a Kabul.

Los milicianos compartieron fotos el domingo por la mañana que les mostraban en la oficina del gobernador de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar.

Abrarullah Murad, legislador de la provincia, dijo a The Associated Press que los insurgentes habían tomado Jalalabad después de que los ancianos negociaran la caída del gobierno local. La ciudad se rindió y no hubo combates, añadió.

Las fuerzas talibanes han avanzado con rapidez en la última semana y presionado al gobierno central, mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá enviaban tropas para asistir a su personal diplomático aún en el país.

La caída el sábado de Mazar-e-Sharif, la cuarta ciudad más grande del país y que tanto fuerzas afganas como dos poderosos ex señores de la guerra habían prometido defender, deja todo el norte de Afganistán en manos de los insurgentes.

En su discurso del sábado, Ghani prometió no perder los logros de los 20 años desde que la invasión liderada por Estados Unidos derrocó al Talibán tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Estados Unidos ha seguido mediando conversaciones de paz entre el gobierno y el talibán en Qatar esta semana, y la comunidad internacional ha advertido que gobierno talibán formado por la fuerza quedaría aislado. Pero los insurgentes parecen tener poco interés en hacer concesiones, mientras suman victorias en el campo de batalla.

Hemos iniciado las consultas dentro del gobierno con ancianos y líderes políticos, representantes de diferentes niveles de la comunidad, así como nuestros aliados internacionales, dijo Ghani. Pronto se compartirán los resultados con ustedes, añadió sin dar más detalles.

Decenas de miles de afganos han huido de sus hogares, muchos por temor al regreso del opresivo régimen talibán. El grupo gobernó Afganistán bajo una dura interpretación de la ley islámica que prohibía que las mujeres trabajaran o asistieran a la escuela y les impedía salir de casa sin un pariente varón.

Salima Mazari, una de las pocas gobernadoras de distrito del país, expresó su temor a un régimen Talibán en una entrevista el sábado desde Mazar-e-Sharif, antes de que cayera.

No habrá lugar para las mujeres, dijo Mazari, que gobierna un distrito de 36.000 personas cerca de la ciudad norteña. En las provincias controladas por el Talibán ya no existen mujeres, ni siquiera en las ciudades. Están todas encarceladas en sus casas.

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Faiez informó desde Estambul y Gambrell desde Dubái, Emiratos írabes Unidos. El periodista de Associated Press Joseph Krauss, en Jerusalén, contribuyó a este despacho.