Perseguidos en su país, nicaragí¼enses huyen de nuevo a EEUU

que aparecían debajo de la puerta de su casa, le habían anticipado también que si se negaba a recibirla, lo iban a matar a él y a su familia.

que aparecían debajo de la puerta de su casa, le habían anticipado también que si se negaba a recibirla, lo iban a matar a él y a su familia.

Nunca acepté ser simpatizante de ellos, dijo José, de 38 años. Honestamente, me da miedo. Me hubieran matado, aseguró en una entrevista en un apartamento humilde que ocupa cerca del centro de Miami.

Su huida al norte empezó en autobús para cruzar hasta Honduras y luego a Guatemala. Luego caminó tres días por las vías del tren con sus pies ampollados, hasta llegar a México, donde fue secuestrado por narcotraficantes.

Tras pagar un rescate de 6.500 dólares que juntaron sus familiares, fue liberado tres días después. Cruzó el Río Bravo, que separa a Estados Unidos de México, y se entregó a la Patrulla Fronteriza en junio diciendo que quería pedir asilo.

Después de permanecer dos días detenido, fue liberado con un grillete electrónico en su tobillo derecho, lo cual permite a las autoridades saber dónde está mientras se resuelve su pedido de asilo.

Pero no todos los nicaragí¼enses que llegan a Estados Unidos cruzan por la frontera.

También ha aumentado la cantidad que entra legalmente: fueron 3.692 en enero y ascendieron a 7.375 en junio, según la Patrulla Fronteriza.

De acuerdo con abogados de inmigración y activistas, muchos de los que vienen con visas deciden más tarde si se quedan y piden asilo, o si regresan a su país en unos meses, antes de que se les venza el permiso de permanencia en Estados Unidos.

Los que solicitan asilo parecen tener más suerte en las cortes estadounidenses de inmigración que otros migrantes latinoamericanos.

El porcentaje de aprobación de asilo para los nicaragí¼enses en el periodo de 12 meses que terminó el 30 de septiembre de 2020 fue del 36%, en comparación con el 26% de todas las nacionalidades. Para los salvadoreños fue del 17%, para los guatemaltecos del 13%, para los mexicanos del 12% y para los hondureños del 11%, según estadísticas del Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse, un organismo que registra datos oficiales migratorios.

Alan espera ser uno de estos afortunados. El hermano con el que participó en las protestas del 2018 tiene ahora asilo en Estados Unidos.

En Nicaragua, Alan decidió vivir solo para no poner en riesgo a su familia y se mudó con una tía que le dio empleo en su mueblería. Pero ni siquiera así evitó que lo encontraran.

Un grupo de paramilitares encapuchados con gorros negros lo secuestró en diciembre de 2020 y lo llevó a una comisaría policial, recordó. Estuvo detenido tres días, hasta que lo esposaron, le tiraron gas en los ojos y lo arrojaron semidesnudo a un basurero en el medio del campo. Caminando por más de dos horas y con la ayuda de un vecino de la zona que lo acercó hasta una ruta, pudo llegar a su casa.

Fue el detonante de su huida.

Ahora me siento tranquilo porque se que voy a tener una vida segura", dijo. Extraño a mi familia, pero se que algún día van a estar aquí conmigo.

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Torrens reportó desde Nueva York. El periodista de la AP Elliot Spagat contribuyó con esta información desde San Diego, California.