Las vacunaciones en Europa no paran por vacaciones

La famosa temporada europea de vacaciones de verano está en pleno apogeo, pero los esfuerzos por vacunar a la gente contra el coronavirus no descansan.

La famosa temporada europea de vacaciones de verano está en pleno apogeo, pero los esfuerzos por vacunar a la gente contra el coronavirus no descansan.

En lugar de eso, y mientras se levantan las cuarentenas pese al temor a las variantes y los países intentan reavivar sus maltrechos sectores turísticos, las vacunaciones se llevan hasta los veraneantes. Todo forma parte de un esfuerzo de mantener la inercia de las campañas para proteger a la población de una pandemia que ha matado a más de un millón de personas en el continente, incluidos la Unión Europea, Gran Bretaña y Rusia.

Desde la soleada costa mediterránea de Francia a las playas de agua turquesa del Adriático en Italia y los complejos turísticos rusos del Mar Negro, las autoridades sanitarias intentan que la vacuna del COVID-19 forme parte de este verano tanto como el protector solar y las gafas de sol para los que aún no se han vacunado por completo.

La nueva campaña para llevar las inyecciones hasta los turistas es una forma de adaptarse a la migración anual del verano europeo, cuando parece que ciudades enteras se quedan vacías durante semanas. Esas largas ausencias plantean un desafío especial para muchos países europeos, donde los sistemas de salud suelen organizar las vacunaciones en función de dónde vive la gente.

En Gran Bretaña, donde el 70% de los adultos ya están vacunados por completo, las campañas dirigidas a los más jóvenes ofrecen clínicas sin cita previa en parques, con un evento reciente con pinchadiscos en el museo Tate Modern y vacunas disponibles para los aficionados a la música en el Latitude Festival.

Mickael Bomard, de la región parisina de Le Plessis-Robinson, llevó hace poco a su hijo Nolan, de 15 años, a una caseta a unos metros (yardas) de la orilla del Mediterráneo en Carry-le-Rouet, un popular destino turístico cerca del puerto de Marsella.

Dadas las medidas que se están tomando y las obligaciones cuando la escuela comience de nuevo en septiembre, hemos decidido vacunarle, dijo Bomard.

El centro de vacunación pone inyecciones a unas 200 personas al día entre turistas y locales, señaló Agnes Gatto, una enfermera que dirige el puesto.

En Francia, donde la resistencia a la vacuna ha sido especialmente persistente, la semana pasada se aprobó una norma que obliga a todos los que quieran visitar espacio públicos como cines, casinos o la Torre Eiffel a mostrar un pase que indique que han completado su vacunación, han dado negativo en coronavirus o se han recuperado poco antes del COVID-19.

La medida se ampliará a restaurantes y cafeterías a partir del mes que viene. Ese es parte del motivo por el que más gente se levanta de la arena para recibir un pinchazo.

Fue suficiente para que Bomard llevara a Nolan. No poder salir a cenar juntos con la familia, ir a restaurantes y quizá tener que encontrar en el último momento una cita en un centro de vacunación abarrotado en septiembre para que vaya a la escuela.

Tras un lento arranque en las vacunaciones, el 57% de los adultos de la Unión Europea ya están vacunados por completo contra el COVID-19, según la ejecutiva del bloque.

Aun así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió contra bajar la guardia, dada la establecida presencia en Europa de la contagiosa variante delta del virus.

La funcionaria dijo hace poco que la variante es muy peligrosa. Por lo tanto, pido a todo el mundo que tenga la oportunidad que se vacune. Por su propia salud y para proteger a otros.

Para ello están apareciendo sistemas flexibles de vacunación en toda Europa.

En Italia, una camioneta de vacunación empezará a circular este fin de semana por el popular destino turístico de Rímini, a orillas del Adriático, tras un programa similar en las playas de Lazio, donde muchos romanos tienen segundas residencias. En el principal aeropuerto de Roma, mientras tanto, las autoridades abrieron esta semana una zona de vacunación donde cualquier viajero puede recibir una vacuna antes de viajar.

Aun así, algunos han reportado dificultades para vacunarse fuera de sus regiones de residencia. Por ejemplo, los milaneses de vacaciones en la costa de Liguria no han podido recibir una segunda dosis, según el Corriere della Sera. Pero el gobernador regional de Liguria, Giovanni Toti, dijo que el problema burocrático responsable podría resolverse en cuestión de días.

En Rusia, donde hay un escepticismo generalizado hacia las vacunas, el popular destino sureño de Krasnodar, donde está el famoso complejo turístico de Sochi junto al Mar Negro, intenta convencer a los reacios. A partir del 1 de agosto sólo permitirá la entrada de visitantes en hoteles y balnearios si han dado negativo en una prueba diagnóstica o un certificado de vacunación. Se exigirá que los turistas que lleguen con una prueba negativa se vacunen en el lugar en sus tres primeros días de estancia.

Proporcionaremos la vacuna, dijo el gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondratyev.

En Francia, el pase de pandemia parece haber tenido el efecto deseado de empujar a algunos escépticos con las vacunas contra el COVID-19 a ponerse la inyección de todos modos.

En realidad no estaba a favor de la vacuna porque soy joven, aún no he sentado la cabeza, no tengo hijos, etcétera. De modo que tengo un poco de miedo de los efectos secundarios en el largo plazo, dijo Noemie Cienzo, de 24 años y residente en Carry-le-Rouet. Pero ahora, con las pruebas PCR que tenemos que hacernos cada vez que queremos salir, creo que lo haré (vacunarme) porque si no, será complicado.

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Corder informó desde La Haya, Holanda. Periodistas de Associated Press en toda Europa contribuyeron a este despacho.