Turquía conmemora aniversario de intento de golpe

Turquía conmemoró el jueves el quinto aniversario de un intento de golpe de Estado con una serie de eventos para rendir tributo a los que cayeron tratando de aplastar la sublevación.

Turquía conmemoró el jueves el quinto aniversario de un intento de golpe de Estado con una serie de eventos para rendir tributo a los que cayeron tratando de aplastar la sublevación.

Las ceremonias comenzaron con visitas a tumbas y monumentos en honor a los caídos, donde se elevaron plegarias. El presidente Recep Tayyip Erdogan encabezó una ceremonia en el Parlamento antes de viajar de Ankara a Estambul para participar en otros eventos conmemorativos de la represión del alzamiento del 15 de julio del 2016.

Esa noche facciones del ejército usaron tanques, aviones y helicópteros para tratar de derrocar al gobierno de Erdogan. Miles de personas, acudiendo al llamado del presidente, salieron a las calles para oponerse al golpe.

En total murieron 251 personas y unas 2.200 resultaron heridas cuando los golpistas dispararon contra multitudes y bombardearon el Parlamento y otros edificios. Entre los golpistas murieron unas 35 personas.

Nunca podremos agradecer a los valientes hombres que, con sus sacrificios esa noche, dieron a nuestra nación y a nuestra democracia un brillante amanecer, expresó Erdogan en su discurso el jueves.

Mediante su resistencia el 15 de julio, nuestro pueblo no sólo evitó un golpe de Estado, sino que evitó un intento de ocupar a nuestro país, añadió.

Turquía culpa de los sucesos a un clérigo musulmán que radica en Estados Unidos, Fethullah Gulen, quien ha negado las acusaciones. Ankara considera a Gulen líder de una organización terrorista.

El gobierno turco declaró estado de emergencia después del golpe y lanzó una intensa represión contra simpatizantes de Gulen. Decenas de miles de personas fueron arrestadas, consideradas sospechas de estar vinculadas al alzamiento o a Gulen. Al menos 4.900 personas fueron encarceladas, unas 3.000 de ellas a cadena perpetua, según la agencia de noticias Anadolu.

Más de 130.000 empleados públicos fueron destituidos, incluyendo maestros y policías. El ministro de Defensa Hulusi Akar declaró esta semana que más de 23.364 militares fueron expulsados de las fuerzas armadas por sospecha de estar vinculados a la red de Gulen.

Sin embargo, abundan las denuncias de que la represión fue excesiva y que el gobierno se valió de las leyes antiterrorismo para reprimir a la oposición.