Israel veda a diputada presa asistir a funeral de hija

Israel se negó el martes a permitir que una legisladora palestina presa asista al funeral de su hija a pesar de una campaña de activistas y grupos de derechos humanos para obtener su libertad por ra...

Israel se negó el martes a permitir que una legisladora palestina presa asista al funeral de su hija a pesar de una campaña de activistas y grupos de derechos humanos para obtener su libertad por razones humanitarias.

Khalida Jarrar, de 58 años, dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), ha sido encarcelada varias veces por Israel en los últimos años. Un tribunal militar la condenó en marzo a dos años de prisión por ser miembro de un grupo proscrito. Dado el tiempo que ha pasado en la cárcel, debe quedar en libertad en octubre.

Israel y los países occidentales consideran al FPLP, que tiene un ala militar, un grupo terrorista, pero Jarrar no ha estado implicada en ataques. El mando militar israelí reconoció en marzo que no tuvo que ver con los aspectos militares de la organización.

Jarrar fue condenada a 15 meses en 2015 por incitación y por ser miembro del FPLP. Ha pasado meses en detención administrativa, bajo la cual Israel detiene a sospechosos palestinos por largos períodos sin cargos.

Suha, su hija de 30 años que trabajaba en asuntos de género y cambio climático para el grupo de derechos humanos Al-Haq, fue hallada muerta el domingo en su domicilio en Ramalá, Cisjordania, dijo el grupo. No se informó la causa de muerte.

Al-Haq y otros grupos de activistas realizaron una campaña en redes sociales con el hashtag #freekhalidajarrar (libertad a khalida Jarrar). Un petitorio online obtuvo 11.000 firmas.

El vocero del ministerio de Seguridad Pública, Natan Dublin, dijo que el servicio penitenciario no podía aprobar el pedido porque considera a Jarrar una presa de seguridad. El funeral de su hija se realizó sin su presencia.

Human Rights Watch, con sede en Nueva York, dijo que los arrestos reiterados de Jarrar son parte de la represión israelí de la oposición no violenta en las tierras que ocupa desde hace medio siglo y que los palestinos reclaman para su futuro Estado.