Bases británicas en Chipre redoblan controles migratorios

Los responsables de una base militar británica en Chipre han contratado un 50% más de agentes aduaneros y obtenido equipos de detección para mejorar la lucha contra la inmigración ilegal desde la ...

Los responsables de una base militar británica en Chipre han contratado un 50% más de agentes aduaneros y obtenido equipos de detección para mejorar la lucha contra la inmigración ilegal desde la zona norte de la dividida isla.

Además de los nuevos 24 empleados y cuatro camionetas -dos de ellas con cámaras térmicas- permiten a las autoridades patrullar en todo momento los 45 kilómetros (28 millas) de línea fronteriza, explicó el responsable de Aduanas e Inmigración, Adam Chatfield.

En los últimos tres años ha crecido el número de llegadas de inmigrantes. En 2018, las autoridades localizaron a 17 personas que intentaban cruzar en seis incidentes distintos. Un año más tarde fueron 33 personas en 16 intentos de cruce, mientras que el año pasado fueron interceptadas 67 personas en nueve incidentes.

Chipre quedó dividida en 1974 cuando Turquía invadió la isla tras un golpe que pretendía unificarla con Grecia. El norte, afín a Turquía, declaró su independencia una década más tarde, pero sólo está reconocida por Turquía, que mantiene más de 35.000 soldados allí.

Una zona de separación controlada por fuerzas de paz de Naciones Unidas separa el norte del sur, afín a Grecia y donde se encuentra el gobierno chipriota con reconocimiento internacional. Aunque Chipre es miembro de la Unión Europea, sólo la parte sur disfruta de todos los beneficios de pertenecer al bloque.

La UE ha reforzado a su guardia fronteriza y aumentado la seguridad y la vigilancia en sus fronteras orientales, lo que incluye la cercana Grecia, donde las autoridades han ampliado un muro en la frontera con Turquía y levantado altas torres de observación.

La Guarnición de Dhekelia, una de las dos bases militares que Gran Bretaña conservó después de que Chipre se independizara del gobierno colonial británico en 1960, está junto al límite con la parte norte, en una zona de cultivos, casas abandonadas y campos que a menudo albergan rutas para contrabandistas o migrantes.

Ni siquiera hay una cerca que separe la base con la parte norte de la isla.

Por lo general, los migrantes son interceptados en grupos de 10 a 20 personas, de media en un incidente por mes, explicó Chatfield a The Associated Press. La gran mayoría son hombres sirios que quieren pedir asilo en el sur de Chipre.

Las autoridades en la base tienen un acuerdo con el gobierno chipriota para trasladar a los solicitantes de asilo al sur, donde se procesan sus solicitudes. Los que no piden asilo son devueltos al norte, dijo Chatfield.

Una red internacional de contrabandistas cobra 5.000 dólares por persona para llevar a la gente de forma clandestina al sur de Chipre, añadió.

Algunos llegan empapados, directamente del bote y sin nada salvo la ropa que llevan puesta, dijo. Detectar a los traficantes es una prioridad clave para nosotros, y seguiremos haciéndolo.

Chipre ha acusado a Turquía de enviar de forma deliberada a los migrantes desde el norte, y ha pedido la intervención de Frontex, la agencia fronteriza europea.

El gobierno dice que su capacidad de alojar a más migrantes se ha visto superada, y quiere que la UE gestione las llegadas de ciudadanos sirios, ya sea directamente desde Siria o desde Líbano o Turquía, lo que incluiría reubicarles en otros estados de la UE.

En los últimos dos años, 3.896 sirios han llegado a Chipre desde Turquía, según las autoridades, normalmente en avión hasta la zona norte antes de cruzar al lado sur de la isla.