Sobrevivientes de derrumbe en Florida apenas logran escapar

él había corrido al edificio y estaba parado afuera. Fred repitió una y otra vez la misma advertencia urgente.

él había corrido al edificio y estaba parado afuera. Fred repitió una y otra vez la misma advertencia urgente.

Sal del edificio, sal, le dijo.

Decidieron intentar por la escalera. Cuando llegaron al octavo piso, encontraron a Ada Lopez, de 84 años, esperando con su bastón. Santos la había llamado para avisarle.

Rodriguez se adelantó para ver si había una forma de salir mientras los otros ayudaban a la anciana a bajar las escaleras, donde se encontraron con Albert Lopez y su clan.

Pero cuando Rodriguez llegó al garaje inundado, se dio la vuelta.

Yo sabía que podía ser electrocutada, dijo.

El grupo corrió de regreso al segundo piso donde alguien había dejado abierta la puerta de su apartamento. Desde el balcón llamaron la atención de los equipos de rescate afuera y una plataforma hidráulica los bajó a salvo.

Días más tarde, los Aguero, los Nir y los Lopez están todos bien. Abrazan a sus hijos y hermanos, sabiendo que muchos de sus vecinos no volverán, nunca podrán abrazar de nuevo a sus seres queridos.

Los Nir y los Lopez no tienen hogar. Todo desapareció. Ropa, computadoras, coches, incluso las recetas médicas. Es inconveniente, dicen, pero no importa realmente. Están vivos.

Por la noche, aún escuchan los gritos. Y la escena regresa a sus mentes.

Los primeros días, tuve un horrible síndrome de sobreviviente, dijo Lopez, que es sumamente religioso.

A Gabriel Nir le cuesta dormir. Trata de mantenerse ocupado para no pensar en lo que pudo suceder.

Quisiera haber hecho más ... esas personas desaparecidas no van a volver, dice.