El creole lucha por sobrevivir en las islas caribeñas

y trabajan en un tercero, mientras debaten si incluir palabras como computadora y memoria USB, que nunca tuvieron equivalentes en creole.

y trabajan en un tercero, mientras debaten si incluir palabras como computadora y memoria USB, que nunca tuvieron equivalentes en creole.

Estamos analizando eso, dijo Raymond Lawrence, presidente del Comité de Estudio del Creole de Dominica. Los diccionarios toman mucho tiempo.

El orgullo por las lenguas creoles ha aumentado en los últimos años, aunque sólo un puñado de naciones caribeñas lo declararon idioma oficial, incluidas Haití, Aruba y Curazao. Pocas ofrecen clases de creole y los expertos dicen que no saben de ningún sitio donde sea la lengua principal del sistema educativo.

Las versiones habladas en Dominica y en la vecina Saint Lucia combinaron lenguas africanas con el francés de los primeros colonos, incorporando a veces lenguas indígenas. Dominica fue una colonia francesa durante 48 años y luego inglesa por 215 años, lo que dio paso al surgimiento de un creole de influencia inglesa.

El sitio donde más se habla el creole francés es Haití, país de más de 11 millones de habitantes. Unos pocos hablan el creole kouri-vini de Luisiana, que también fue colonia francesa. Los lingí¼istas dicen que las personas de zonas rurales de países como Haití y Jamaica hablan exclusivamente lenguas creole, generalmente porque no fueron a la escuela.

El papiamento, un creole de influencia portuguesa, se habla en Aruba y Curazao, donde fue adoptado por los judíos sefardíes, de acuerdo con Hubert Devonish, profesor de lingí¼ística jamaiquino y miembro del Centro Internacional para la Investigación de Lenguas Caribeñas.

Las lenguas creole de influencia inglesa van desde el gullah de la zona costera de Carolina del Norte al patois de Jamaica, que se escucha en su música.

El creole inglés puede tener su origen en Barbados, a fines del 1640, cuando la población de esclavos africanos superó a la de colonos blancos, según Devonish. Agregó que el creole francés probablemente surgió en St. Kitts, donde funcionó la primera plantación francesa.

Las lenguas que evolucionaron a lo largo de los siglos afectaron la educación, las migraciones y las relaciones de las islas con sus antiguas potencias coloniales.

Algunas personas renunciaron a las lenguas creole para escaparle a la pobreza y la discriminación, en tanto que algunas élites educadas a veces las incorporaron como símbolos de una identidad nacional y las promovieron, expresó Devonish.

En muchas naciones caribeñas, se da por sentado que para participar en la vida nacional, hay que hablar el idioma de la gente, indicó Devonish. Eso, sin embargo, todavía no sucede en Dominica.

Hasta ahora, puedes ser dominicano sin hablar creole, comentó. Dominica corre serio peligro de perder el idioma.

Los expertos no están seguros de porqué el idioma se fue perdiendo en Dominica más que en otras islas. Algunos dicen que tal vez se debió al énfasis que se pone en la enseñanza del inglés o a la presencia de otra forma de creole inglés conocido como kokoy, traído por trabajadores de otras islas a fines del siglo XIX y hablado más que nada en el noreste de la isla.

En la década de 1960 surgió una campaña para promover las lenguas creole, cuando el Caribe experimentó su versión del movimiento de reivindicación de los pueblos de raza negra, señaló Forrester.

Diferentes artefactos de la cultura caribeña, la música, la espritualidad, las lenguas... todas esas cosas se reexaminaron y, en cierto sentido, fueron reevaluados y elevados por los promotores de la cultura, expresó. El lenguaje fue parte de todo esto".

Las redes sociales también inciden ahora. Los adolescentes y los jóvenes publican cosa en creole, indicó Forrester, cuyo primer idioma es el creole jamaiquino. Destacó que se siente cierto orgullo por el uso del creole, pero que es más pronunciado en la gente que también domina el inglés.

Agregó que el lenguaje que más peligro corre en el Caribe es el creole francés de Trinidad, que es hablado sólo por unas pocas personas ancianas a pesar de los esfuerzos por revivirlo. Un criollo holandés de Guyana dejó de usarse hace más de una década.

Los lenguajes son cosas vivientes, dijo Forrester. Y ninguna cosa viviente vive para siempre.