AP EXPLICA: ¿Qué cambia con el nuevo gobierno israelí?

sin excepción, dijo Bennet el viernes. Trabajaremos juntos, como socios y con responsabilidad nacional y creo que lo lograremos.

sin excepción, dijo Bennet el viernes. Trabajaremos juntos, como socios y con responsabilidad nacional y creo que lo lograremos.

La Lista írabe Unida, un partido pequeño de raíces musulmanas dirigido por Mansour Abbas, es el primer partido árabe que integra una coalición de gobierno. A cambio de su ayuda para derribar a Netanyahu, espera obtener grandes presupuestos para vivienda, infraestructura y policía en las comunidades árabes.

Los ciudadanos árabes de Israel, que constituyen el 20% de la población, sufren discriminación generalizada. Tienen fuertes lazos familiares con los palestinos y en general se identifican con su causa, lo que los vuelve sospechosos a los ojos de muchos israelíes judíos. Las tensiones estallaron durante la guerra de Gaza el mes pasado, cuando judíos y árabes se enfrentaron en las calles de las ciudades mixtas.

El nuevo gobierno ya enfrenta la hostilidad de los ultraortodoxos, partidarios firmes de Netanyahu. Días atrás los líderes del sector lo condenaron duramente y uno exigió a Bennet que se quite la kipá, la pequeña gorra ritual usada tradicionalmente por los judíos devotos.

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¿EL REGRESO DEL REY?

Luego de un cuarto de siglo de protagonismo en la política israelí, nadie piensa que Netanyahu, de 71 años, a quien sus partidarios llaman el Rey de Israel, se retire discretamente a su vivienda privada junto al mar en la localidad israelí de Cesarea.

Como dirigente de la oposición y del partido más grande en el Parlamento, se prevé que hará todo lo posible para derribar el gobierno. Su mayor esperanza de evitar una condena por corrupción es combatir las graves acusaciones desde la oficina del primer ministro con una coalición gobernante que podría otorgarle inmunidad.

Pero su presencia imperiosa podría seguir sirviendo de argamasa para unir a sus adversarios. Bennet, calificado de traidor por buena parte de la base derechista que comparte con Netanyahu, lidera un partido pequeño y difícilmente tendrá una nueva oportunidad de acceder al cargo máximo.

Por su parte, Netanyahu podría enfrentar retos al interior del partido derrotado Likud, que cuenta con varios aspirantes a la sucesión. Saben que sin una figura polarizadora como Netanyahu, Likud podría formar un partido de derecha fuerte y estable, pero Netanyahu sigue dominando las instituciones y la base del partido y los dirigentes difícilmente lo enfrentarán sin tener la seguridad de su caída.