Peruanos buscan presidente en medio de estragos del COVID-19

Los peruanos elegirán el domingo entre dos opciones presidenciales populistas, pero opuestas en ideología, que ponen en debate las bondades del sistema económico afectado por el COVID-19.

Los peruanos elegirán el domingo entre dos opciones presidenciales populistas, pero opuestas en ideología, que ponen en debate las bondades del sistema económico afectado por el COVID-19.

El izquierdista Pedro Castillo y la derechista Keiko Fujimori van empatados según todos los sondeos. Ambos prometen vacunar contra el nuevo coronavirus a toda la población y son conservadores en temas sociales. Se oponen al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.

La batalla radica en el modelo económico. La pandemia remeció a Perú, que se jactó de ser la estrella económica regional por sus buenos datos macroeconómicos en 20 años, pero no reparó en la informalidad laboral mayor a 70% y sus pésimos servicios públicos en salud y educación.

El país lleva casi tres décadas de gobiernos amigos del libre mercado sin intervención estatal en el sector empresarial debido a una Constitución escrita en 1993 bajo el gobierno del padre de la candidata Fujimori, el ahora encarcelado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien cumple condenas por corrupción y su responsabilidad en el asesinato de 25 peruanos en su gestión.

Keiko Fujimori busca mantener el mismo sistema, mientras Castillo anhela reescribir la Constitución para modificar el sistema económico y lograr más ingresos para educación y salud con la participación del Estado en la extracción de recursos naturales como la minería, el petróleo y gas.

El Perú es un caso de éxito en crecimiento económico, pero, a su vez, de no éxito de un crecimiento social e incluyente, dijo al diario capitalino El Comercio Santiago Levy, ex vicepresidente de sectores y conocimiento del Banco Interamericano de Finanzas.

El virus provocó 10 millones de pobres que viven con menos de tres dólares por día, decenas de miles de negocios quebraron y hay más de 185.000 muertos, cifra que casi triplica las víctimas del conflicto armado entre el grupo terrorista Sendero Luminoso y los uniformados entre 1980-2000.

La hija de Fujimori también promete 2.500 dólares a cada familia con al menos un muerto por COVID-19. Asegura que repartirá 40% de un impuesto por la extracción de minerales, petróleo o gas a familias que viven cerca de esas áreas extractivas.

Castillo ofrece de forma adicional, renegociar los contratos con multinacionales que extraen minerales, gas y petróleo en busca de más ingresos estatales. También asegura que cobrará deudas al fisco de poderosos grupos empresariales que suman más de 2.400 millones de dólares.

El presidente interino, Francisco Sagasti, pidió el viernes a Castillo y Fujimori respetar escrupulosamente la voluntad del pueblo peruano tras los comicios y afirmó que apenas el tribunal electoral publique los resultados convocará a quien el voto popular haya elegido.

Fujimori, sobre quien la fiscalía pide 30 años de cárcel por presunto lavado de dinero, recibe apoyo de la élite económica local, así como de políticos de otros países, entre ellos, el opositor venezolano Leopoldo López, el expresidente colombiano Andrés Pastrana y el expresidente boliviano Jorge Quiroga.

Por su parte, el profesor izquierdista tiene adhesiones de los expresidentes de Bolivia, Evo Morales, y del exmandatario de Uruguay, José Mujica. Gran parte de los pobres también lo apoyan.

De acuerdo con la ley electoral, ganará quien acumule más votos e iniciará su gobierno el 28 de julio cuando reciba el poder de manos del actual mandatario Sagasti.