Análisis: Israel y Hamas buscan una victoria previa a tregua

desataron la ola de violencia más reciente.

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Hamas también puede regocijarse del estallido de violencia entre árabes y judíos dentro de Israel, que de cierta forma es similar al tipo de revuelta palestina convocada por el grupo extremista desde hace mucho tiempo.

"Mi parecer es que ambas partes quisieran poner fin a esto e irse a casa, declaró Amos Harel, añejo corresponsal militar para el periódico Haaretz de Israel.

Hamas logró más de lo que había soñado al disparar misiles de largo alcance contra Jerusalén y Tel Aviv y ayudar a encender la violencia en las ciudades israelíes, manifestó Harel. Si continúan, entonces se arriesgarán a más bajas, más daños y penurias para Gaza.

Ron Ben-Yihai, un experimentado corresponsal del conflicto israelí, también cree improbable que Israel envíe fuerzas terrestres a menos de que Hamas efectúe un ataque catastrófico.

Si, por ejemplo, disparan un gran misil y cae en un kínder en Israel, habrá un ataque terrestre, dijo Yishai.

Hamas también se apuntó una victoria importante contra sus rivales de la Autoridad Palestina, autocrática y cada vez más impopular, cuyo gobierno está confinado a partes de la Cisjordania ocupada y tiene poco que mostrar después de años de estrechos vínculos de seguridad con Israel y miles de millones de dólares recibidos en asistencia internacional.

El mes pasado, el presidente Mahmud Abás suspendió las primeras elecciones palestinas en 15 años en medio de indicios de que su fragmentado partido Fatah sufriría una vergonzosa derrota ante Hamas. El grupo extremista ha ganado estatura desde entonces y Abás ha quedado marginado en gran medida debido al conflicto.

Israel, por su parte, obtiene ciertas ventajas de mantener el estatus quo que ha prevalecido en Gaza antes de los últimos combates.

Sistemáticamente responsabiliza del fracaso del proceso de paz a Hamas, que no reconoce el derecho del país a existir y es considerado un grupo terrorista por Israel y las naciones occidentales.

Sin embargo, Harel dice que para muchos israelíes, Hamas es el enemigo favorito porque rechaza la solución de dos Estados. Esto permite a Israel aislar a Gaza del conflicto general mientras consolida su control sobre Jerusalén Oriental y la Cisjordania ocupada, con poca o ninguna resistencia de la dócil Autoridad Palestina.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu nunca lo ha dicho en público, pero uno podría sospechar que de hecho se siente bastante cómodo con Hamas, dijo Harel.

Israel capturó Jerusalén Oriental, Cisjordania y Gaza en la Guerra de los Seis Días en 1967, territorios que los palestinos desean para su futuro Estado. Israel retiró a sus soldados y pobladores de Gaza en 2005.

Sin embargo, los palestinos y gran parte de la comunidad internacional continúan considerando a Gaza un territorio ocupado que debería formar parte de un eventual Estado palestino. Más de la mitad de la población de Gaza es descendiente de refugiados de lo que hoy es Israel, que controla el espacio aéreo, las aguas territoriales, el registro de la población y los cruces comerciales del territorio.

Cualquier resolución en mayor escala del conflicto parece más fuera del alcance que nunca.

No ha habido conversaciones de paz importantes en más de una década, y la expansión de los asentamientos de Israel y sus planes de anexarse a la larga partes de Cisjordania han llevado a dos prominentes grupos defensores de los derechos humanos a acusar al país de practicar el apartheid. Israel rechaza esas acusaciones.

De cualquier manera no se avista un fin al gobierno de Hamas en Gaza ni al bloqueo que Israel dice es necesario para contener a esa organización.

Ofensiva terrestre o no, en última instancia no importa, dijo el analista Baconi.

La estrategia principal seguirá siendo la que los israelíes llaman cortar el césped, afirmó. Eso significa mantener el estatus quo y que cada vez que Gaza se vuelva demasiado poderosa, atacarla.

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Los periodistas de The Associated Press Karin Laub en Cisjordania, y Laurie Kellman, en Tel Aviv, contribuyeron a este despacho.