España aprueba ley pionera para empleados de apps de reparto

España aprobó el martes una ley pionera que da a las plataformas digitales de reparto hasta mediados de agosto para contratar como asalariados aquellos que trabajen como autónomos para ellas.

España aprobó el martes una ley pionera que da a las plataformas digitales de reparto hasta mediados de agosto para contratar como asalariados aquellos que trabajen como autónomos para ellas.

La nueva ley también ordena a las empresas transparentar los algoritmos que utilizan para gestionar su fuerza laboral.

La medida aprobada por la coalición gobernante de centro-izquierda se produce a raíz de un fallo del máximo tribunal de España el año pasado y en un momento en que otros países de Europa y otros lugares están decidiendo un modelo laboral para la llamada economía gig, aquella que opera con base en aplicaciones para dispositivos móviles y trabajadores autónomos.

La medida del gobierno ha enfurecido a las empresas digitales y a algunos repartidores de comida que salieron a las calles este martes en diferentes ciudades españolas porque aseguran que seguir siendo autónomos les beneficia.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, dijo que España es el primer país en adoptar una ley que regula la relación entre las apps de entregas y su fuerza laboral.

España se convierte en la vanguardia internacional en esta materia y tanto el mundo como Europa nos están mirando, dijo Díaz a los periodistas luego de una reunión semanal de gabinete.

Dijo que la medida era un esfuerzo para proteger a los más vulnerables y que reflejaba los nuevos vientos que se estaban implementando en todo el mundo para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

Los trabajadores no pueden dejar su alma en el teclado de nuestras computadoras portátiles o en aparatos electrónicos, dijo Díaz.

La ley es el resultado de un acuerdo con los principales sindicatos de trabajadores y asociaciones industriales del país, aunque grupos más pequeños que representan a Uber Eats, Deliveroo, Glovo y otros actores principales del mercado afirman que fueron marginados de las negociaciones.