EEUU decidió compartir vacunas para aumentar influencia

abre la posibilidad de que la oferta de Sinopharm sea incluida en las próximas semanas o próximos meses en el programa COVAX para distribuir las vacunas de esa empresa mediante la UNICEF y la Organi...

abre la posibilidad de que la oferta de Sinopharm sea incluida en las próximas semanas o próximos meses en el programa COVAX para distribuir las vacunas de esa empresa mediante la UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud.

Pero los fabricantes estadounidenses de vacunas también advirtieron que la decisión del gobierno de Biden podría perjudicar el abasto global en el corto y mediano plazos.

El principal obstáculo para la fabricación de vacunas, dicen, continúan siendo los cuellos de botella en la producción y la escasez de los suministros especializados necesarios para elaborarlas, una dificultad que podría agudizarse si otros países los acaparan para hacer internamente sus propias dosis. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, contiene más de 200 componentes, muchos de los cuales tienen alta demanda en el mundo actualmente.

Además de subrayar que la decisión era un compromiso de campaña de Biden, algunos en la Casa Blanca también creen que reditúa una victoria política de bajo riesgo. Señalan que la postura, aplaudida por algunos en la izquierda, constituye una buena política demócrata y que pocos se enfurecerán a favor de las compañías farmacéuticas, aun cuando se les ha exaltado como heroínas durante la pandemia.

Colaboradores de la Casa Blanca sostienen que la decisión de Biden se restringe solamente a las vacunas contra el coronavirus debido a la escala de la pandemia, pero algunos progresistas que exigen que el gobierno controle los precios de los medicamentos de receta la consideran un comienzo.

Esta es la razón por la que el sector farmacéutico se está quejando de las patentes de las vacunas contra el COVID: el gobierno podría al fin tener el valor para bajar los precios de los medicamentos en el país, tuiteó el viernes la senadora Elizabeth Warren. Y debería.

El presidente Biden puede bajar los precios de las medicinas produciendo medicamentos como insulina, naloxona y EpiPens a bajo costo, agregó. Y no necesita al Congreso para hacerlo: puede hacer uso de las autoridades existentes para ignorar licencias y derechos sobre patentes a fin de sortearlas en caso de necesidades de salud pública.

El debate sobre las vacunas tiene lugar en momentos en que el gobierno se ha fijado una nueva meta de aplicar al menos una dosis al 70% de los adultos estadounidenses para el 4 de julio, aunque pasa apuros para convencer a los escépticos y a los desmotivados de que se vacunen.

La demanda de inoculaciones ha bajado notablemente a nivel nacional, y algunos estados dejaron de ordenar más de la mitad de sus dosis asignadas. Más del 56% de los adultos estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19, y casi 105 millones ya están totalmente inoculados. Estados Unidos aplica actualmente la primera dosis a una tasa de 965.000 por día, la mitad que hace tres semanas, pero casi el doble de lo necesario para alcanzar la meta de Biden.