Esperó casi un siglo por una muestra de respeto en EEUU

Cuando escuchó el veredicto ”Culpable, Culpable, Culpable”, Lucía Edmonds descargó una tensión que no sabía que tenía acumulada.

Cuando escuchó el veredicto ”Culpable, Culpable, Culpable”, Lucía Edmonds descargó una tensión que no sabía que tenía acumulada.

Esta afroestadounidense de 91 años sintió un enorme alivio cuando el policía Derek Chauvin fue condenado por la muerte de George Floyd. Edmonds esperó casi un siglo por un gesto de respeto en un país sacudido por desigualdades raciales, acostumbrado a ignorar abusos como los que le costaron la vida a Floyd.

Estaba preparada para que lo declarasen inocente. Ha pasado tantas veces..., comentó Edmonds, quien vive en Washington. Recordó el escalofrío que sintió hace casi tres décadas, cuando cuatro policías de Los íngeles fueron juzgados y absueltos en relación con la muerte del camionero Rodney King.

No entiendo cómo puede ser que, después de ver el video de la golpiza que recibió Rodney King, esos agentes no hayan sido hallados culpables, dijo Edmonds. Respecto al veredicto en el caso de Floyd, expresó su confianza en que esto represente un cambio en este país", aunque indicó que "es demasiado temprano para dar eso por sentado.

Sin embargo, esta vez se siente distinto.

La misma sensación de alivio, de que ahora hay que rendir cuentas, se percibía en todo el país luego de que un jurado halló a Chauvin culpable de todos los cargos por la muerte de Floyd, un afroestadounidense que falleció porque el policía blanco apoyó la rodilla en su cuello y le cortó la respiración.

Nadie sabe bien qué va a pasar de ahora en adelante. Algunos expresan esperanza y consideran que las continuas protestas por la muerte de Floyd provocarán cambios en la forma en que se maneja la policía y en otros terrenos.

Otros se muestran más circunspectos y se preguntan si un fallo judicial realmente representa un momento de cambio en un país con un largo historial de injusticias raciales, sobre todo en el trato de los afroestadounidenses por parte de la policía.

La alegría que sintió Kemp Harris, una maestra de jardín de infantes de 68 años, jubilada, de Cambridge, Massachusetts, fue atenuada por otros episodios vividos recientemente, como las muertes de Daunte Wright en Minnesota y de Adam Toledo en Chicago. Toledo tenía 13 años y murió baleado por un policía.

No creo que el fallo (en contra de Chauvin) ponga fin a todo lo que ha venido sucediendo, dijo Harris, quien es de raza negra.

En Columbus, Ohio, los festejos de quienes ansiaban una condena de Chauvin fueron interrumpidos por informes de que la policía había baleado a una adolescente de raza negra. Recibo una llamada en la que me dicen que lo hallaron culpable, e inmediatamente después otra en la que me cuentan lo que sucedió en mi barrio, expresó Kimberly Shepherd. Horas después la policía difundió un video filmado por la cámara que llevaba el agente, que parece mostrar que el policía disparó cuando la muchacha se abalanzaba sobre otra mujer con un puñal en la mano.

Beverly Mills, de 71 años, de Pennington, Nueva Jersey, y Elaine Buck, de 67, de Hopewell, en el mismo estado, sopesaron la historia al analizar el veredicto de Chauvin.

Me preparé para lo que podría pasar si los absolvían, expresó Mills. Pensé que si lo hacían, no habría esperanzas. Mills era una de cuatro jóvenes de raza negra entre 200 estudiantes que hacían un viaje de graduación a Washington en 1968 cuando el reverendo Martin Luther King Jr. fue asesinado.

Washington y las demás ciudades grandes eran un polvorín y querían que regresásemos pronto a Nueva Jersey, relató. Cuando partió el tren, podías ver columnas de humo en la ciudad.

¿Cambiará algo el veredicto? Hará que todo el mundo sepa que los estamos vigilando, declaró Buck. Los estamos filmando. ¿Qué otra cosa podemos hacer?.

Para Jonathan Har-Even, de Glend Ridge, Nueva Jersey, todavía queda mucho por hacer y el veredicto es importante, pero no constituye una victoria necesariamente.

Es más bien un paso en la dirección indicada, opinó Har-Even, quien es blanco.

Naim Rasheed, de 26 años, de Oklahoma City, dijo que pensó que no se haría justicia en relación con la muerte de Floyd. El fallo de culpabilidad, señaló, fue un gran alivio y cree que la policía se dará cuenta de que ya no puede seguir apelando a la violencia contra los afroestadounidenses.

Apuesto a que van a tratar más seriamente sus vidas y sus carreras, comentó.

Tina Ikpa, abogada de raza negra de 38 años, de Norman, Oklahoma, dijo que siente alguna esperanza, aunque queda mucho por hacer.

Siento que la pared se resquebrajó, pero no fue derribada. Es un pequeño rayo de esperanza, pero no me animo a decir que llegamos a la cima de la montaña, expresó.

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En este despacho colaboraron los reporteros de la Associated Press Leanne Italie (Nueva York), Cliff Brunt (Oklahoma City), Cheyanne Mumphrey (Phoenix) y la fotógrafa Jacquelyn Martin (Washington).