Desesperanza impulsa la continua emigración de hondureños

para brindar a los habitantes de los países del Triángulo Norte, conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras, cierta esperanza de que si permanecen en sus países, la ayuda va en camino y pueda...

para brindar a los habitantes de los países del Triángulo Norte, conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras, cierta esperanza de que si permanecen en sus países, la ayuda va en camino y puedan tener cierta esperanza de que las oportunidades y las necesidades que tienen serán cubiertas de alguna manera.

Sosa señaló que incluso los indicios más leves de que las cosas empiezan a cambiar marcarían una diferencia, incluso si los desafíos monumentales en los campos de la salud, educación, empleo y corrupción no cambian de la noche a la mañana.

Si la gente empieza a ver pequeños cambios entra en la lógica de valorar más quedarse que irse, dijo Sosa.

Los migrantes hondureños partieron en caravanas de San Pedro Sula en diciembre, enero y marzo. Todos los intentos de viajar seguros en grandes grupos se esfumaron cuando ingresaron a Guatemala. Sin embargo, las caravanas de los últimos años representan apenas una fracción de la migración diaria casi desapercibida de familias o individuos que emprenden el viaje por su propia cuenta o con ayuda de traficantes.

El gobierno del entonces presidente Donald Trump presionó a México y Centroamérica a fin de que adoptaran medidas más enérgicas para frenar a los migrantes. El gobierno del presidente Joe Biden ha enviado un mensaje más compasivo que en muchos casos ha sido interpretado erróneamente como una invitación o por lo menos como una señal de una recepción más amistosa. Sin embargo, la realidad continúa siendo que Estados Unidos expulsa rápidamente a la mayoría de quienes llegan a su frontera sur.

Cuando funcionarios de la Casa Blanca dijeron esta semana que habían alcanzado acuerdos con los gobiernos de los países del Triángulo Norte para el despliegue de soldados que ayuden a combatir el tráfico de personas en sus fronteras, diversos grupos activistas criticaron al gobierno de Biden por dificultar el proceso para quienes buscan )protección internacional.

Carbonnier señaló que los países tienen derecho a controlar sus fronteras, pero al mismo tiempo deben tratar a los migrantes de manera humana y con dignidad.

Lo que vemos nosotros a través del desierto del Sahara, lo que vemos a través del mar Mediterráneo, lo que vemos también en parte de Asia, es que mientras se toman medidas más estrictas que restringen las posibilidades de migración por vías, digamos, más oficiales, la migración sigue, afirmó Carbonnier. Los migrantes mismos toman muchos más riesgos porque tienen que encontrar vías alternativas.