Una central nuclear iraní sufre un fallo eléctrico

La central nuclear iraní de Natanz sufrió un problema el domingo en su red de distribución eléctrica apenas horas después de poner en marcha nuevas centrifugadoras avanzadas que enriquecen uranio...

La central nuclear iraní de Natanz sufrió un problema el domingo en su red de distribución eléctrica apenas horas después de poner en marcha nuevas centrifugadoras avanzadas que enriquecen uranio más deprisa, según reportó la televisora estatal.

Era un nuevo revés para el centro, una de las instalaciones nuclear más protegidas de Irán, en medio de las negociaciones sobre el maltrecho acuerdo nuclear con potencias mundiales.

Todo el complejo de talleres en superficie y salas subterráneas de enriquecimiento de uranio se quedó sin electricidad, indicó a la televisión estatal Behrouz Kamalvandi, portavoz del programa nuclear civil iraní.

En efecto aquí se ha cortado la electricidad y no conocemos el motivo del apagón, dijo. El incidente se está investigando y les informaremos sobre el motivo cuando lo descubramos.

Las declaraciones de Kamalvandi a la televisora estatal incluían una palabra en farsi que puede traducirse como incidente o accidente.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena y que monitorea el programa iraní, dijo estar al tanto de los reportes en medios, aunque declinó hacer comentarios.

Malek Shariati Niasar, parlamentario y vocero del comité de energía del parlamento iraní, escribió en Twitter que el suceso era muy sospechoso y planteaba temores a un posible sabotaje e infiltración. Los legisladores también investigaban detalles del incidente, señaló.

Natanz, un centro que ya fue atacado por el virus informático Stuxnet, se construyó en gran parte bajo tierra para soportar ataques aéreos. Alcanzó un lugar destacado en las preocupaciones occidentales sobre el programa nuclear iraní en 2002, cuando imágenes por satélite mostraron que Irán estaba construyendo sus instalaciones subterráneas de centrifugadoras en el lugar, unos 200 kilómetros (125 millas) al sur de la capital, Teherán.

Una misteriosa explosión dañó el pasado julio las instalaciones de centrifugadoras avanzadas de Natanz. El gobierno lo describió después como un sabotaje. Irán está reconstruyendo esa infraestructura en el corazón de una montaña cercana.

Se sospechaba que Israel, el archienemigo regional de Irán, había lanzado un ataque sobre el lugar, así como otras ofensivas, mientras potencias occidentales negociaban con Teherán en Viena sobre su acuerdo nuclear.

Teherán también ha culpado a Israel del asesinato del científico que había iniciado el programa nuclear militar del país décadas antes. Israel no se ha atribuido ninguno de los ataques, aunque el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha repetido en las últimas semanas que considera a Irán como la principal amenaza de su país.

No fue posible contactar de inmediato el domingo con las autoridades israelíes para solicitar comentarios. El secretario estadounidense de Defensa, Lloyd Austin, aterrizó el domingo en Israel para reunirse con Netanyahu y el ministro israelí de Defensa, Benny Gantz.

Natanz acoge la principal instalación de enriquecimiento de uranio en el país. En sus grandes salas subterráneas, las centrifugadoras hacen girar a gran velocidad gas de hexafluoruro de uranio para enriquecer uranio.

Irán anunció el sábado que había puesto en marcha 164 centrifugadoras IR-6 en la plantad. Las autoridades también empezaron las pruebas de la centrifugadoras IR-9, que según han dicho enriquecerá uranio 50 veces más rápido que la primera generación de centrifugadoras iraníes, las IR-1. El acuerdo nuclear limita a Irán a emplear sólo sus IR-1 para enriquecer uranio.

Desde que el entonces presidente Donald Trump retirase a Estados Unidos del acuerdo en 2012, Teherán ha superado todos los límites a su almacenamiento de uranio. Ahora enriquece uranio hasta una pureza del 20%, a un paso técnico de conseguir los niveles armamentísticos del 90% de pureza.

Irán mantiene que su programa atómico tiene fines pacíficos, pero el temor a que Teherán tenga la capacidad de fabricar una bomba nuclear hizo que las potencias mundiales llegaran a un acuerdo con la república islámica en 2015.

El acuerdo levantaba las sanciones económicas sobre Irán a cambio de que el país limitara su programa y permitiera a inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica que sigan de cerca su trabajo.

Un carguero iraní que se cree servía de base flotante para la Guardia Revolucionaria, una fuerza paramilitar iraní, sufrió el martes una explosión cerca de la costa de Yemen, probablemente provocada por una bomba adhesiva. Irán ha acusado a Israel del ataque. La explosión escaló una larga guerra clandestina en las aguas del Oriente Medio que ha amenazado al tráfico de mercancías en la región.

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Gambrell informó desde Dubái, Emiratos írabes Unidos.