La otra epidemia de EEUU: Las adicciones

y otros insumos para ayudarlas a sobrevivir por el momento.

y otros insumos para ayudarlas a sobrevivir por el momento.

Un tablero blanco en su oficina tiene los nombres de las personas que aceptaron someterse a tratamientos, aproximadamente un 30% de los adictos que detectan. Después de dos años, las llamadas para reportar sobredosis disminuyeron un 50%.

El gobierno federal dijo que Huntington era un modelo a seguir y funcionarios de otras ciudades estudian su trabajo.

El primer par de meses de la pandemia fue tranquilo, según Priddy, quien coordina el equipo y recoge datos. Pero llegó mayo y hubo 142 llamadas a los servicios médicos de emergencia para reportar sobredosis, casi la misma cantidad registrada en lo peor de la crisis.

Hacia fines del 2020, las llamadas por sobredosis en el condado de Cabell habían aumentado un 14% respecto al año previo.

Es desesperante, expresó la enfermera Priddy, quien dice que colegas de otros condados le contaron que tuvieron aumentos dos veces el de Cabell.

Los CDC calculan que las muertes por sobredosis en todo el país subieron un 27% en los 12 meses que concluyeron en agosto del 2020. En Virginia Occidental el aumento fue del 38%.

La oficina de Cox recibía un reporte de sobredosis tras otro. En octubre llegó uno de una mujer que conocía, que la dejó sin aliento: Kayla Carter.

Carter era una mujer brillante para las matemáticas, a la que le gustaban las estrellas. Su familia siempre pensó que algún día trabajaría en la NASA.

Sin embargo, a los 20 años ya era adicta a los opioides.

Fue un infierno, expresó su madre, Lola.

Carter tuvo decenas de sobredosis. A los 30 años caminaba con un bastón. Tenía infecciones en todo el cuerpo. Padecía hepatitis C y el VIH.

En el 2018 el VIH empezó a propagarse entre los adictos que usaban jeringas. Kilkenny dijo que el condado tomó algunas medidas y estableció un programa de intercambio de jeringas, como recomiendan los CDC. Los casos mermaron.

Pero han vuelto a repuntar.

Priddy dice que da la sensación de que el estado está en contra de ellos. La legislatura estatal promueve una ley que limitaría el programa de intercambio de jeringas por el peligro que representan las jeringas descartadas.

El programa de jeringas ha sido muy estudiado y el consenso es que da resultados positivos. Los CDS lo describe como una iniciativa segura, efectiva y barata, que no aumenta el consumo de drogas, según estudios, y que reduce significativamente la propagación del VIH.

Carter fue hospitalizada el año pasado con una endocarditis, una infección del corazón causada por el uso de agujas sucias. Sus padres dicen que parecía tener 100 años. Lloraron al regresar a su casa.

Cuando salió del hospital dejó de consumir drogas. Subió 13,5 kilos (30 libras) y dijo que lamentaba todo lo que se había perdido: el nacimiento de bebés, fiestas de cumpleaños, funerales. Pensaron que la habían recuperado.

Un día, sin embargo, dejó de responder a las llamadas. Su madre fue a su departamento y la encontró muerta en el piso del baño.

Todavía no recibieron el informe médico, pero su padre, Jeff, un paramédico jubilado, dice que no quiere verlo. Prefiere pensar que falleció por complicaciones relacionadas con sus operaciones y no porque había sufrido una recaída y había tenido una sobredosis.