No quieren vacunarse contra COVID. ¿Qué se hace con ellos?

que se vacune. Si se niegan, son transferidos a áreas donde no hay contacto con pacientes con alto riesgo.

que se vacune. Si se niegan, son transferidos a áreas donde no hay contacto con pacientes con alto riesgo.

Organizaciones defensoras de los derechos laborales dicen que esas regulaciones pueden comprometer los ingresos de la gente.

En el sector educativo hay inquietudes parecidas. La Universidad de Tel Aviv, la más grande de Israel, encontró un balance delicado por ahora.

La universidad está reanudando las clases en persona pero solo son admitidos los estudiantes que se han vacunado, según su vicerrector Eyal Zisser. Quienes no se vacunan deben seguir tomando teleclases.

En esta fase inicial, pueden venir los estudiantes que tengan el pase verde y nos aseguramos de que el resto tienen acceso a las clases por la internet, señaló Zisser.

A pesar del éxito de su campaña, en Israel hay cientos de miles de personas que no se han vacunado, algunos porque se oponen a las vacunas en general, otros porque le temen a una vacuna que fue producida muy rápidamente. Expertos de las Naciones Unidas, de Estados Unidos y de Europa, no obstante, han dicho que las vacunas autorizadas en Israel son seguras y efectivas.

Kavnatsky, el maquillador, cuestiona las vacunas y la medicina moderna en general, diciendo que no quiere ninguna aguja en mi cuerpo. No está solo. Es uno de 15.000 miembros de un grupo de Facebook que resiste lo que describe como una inmunización forzada del estado.

Rappeh, un partido político encabezado por Aryeh Avni, que se opone firmemente a la vacuna, recibió 17.000 votos en las elecciones legislativas de la semana pasada. Eso no alcanzó para acceder al parlamento, pero ilustra el desafío que enfrentan los legisladores.

El ministerio de salud de Israel admite que sus poderes son limitados.

No podemos obligar a la gente a vacunarse, manifestó Einav Shimron, subdirector de relaciones internacionales del ministerio.

La Asociación por los Derechos Civiles de Israel, una organización no gubernamental que lidia con temas laborales, dijo que el uso del pase verde a largo plazo plantea posibles problemas en el terreno de los derechos civiles y exhortó al gobierno a que sancione una legislación sobre el tema.

Si va a ser una política que vulnera el derecho al empleo y el derecho de una persona a elegir lo que hace con su cuerpo para ser empleada, tiene que ser sometida al proceso legislativo, dijo la portavoz Maya Fried. Debe haber un debate público.

El debate ya se libra en los tribunales.

En el primer fallo importante sobre el tema, un tribunal laboral de Tel Aviv autorizó en marzo a una guardería vetar a una empleada que se negó a ser vacunada y a someterse a pruebas del coronavirus. Es previsible que la decisión sea apelada.

El doctor Nadav Davidovitch, director de la asociación de médicos del servicio público de salud de Israel, dice que la gente tiene la obligación de vacunarse, sobre todo a la luz de la evidencia de que la vacuna no solo previene los peores resultados de una infección de COVID-19, sino que reduce la propagación del virus. Israel tiene 9,3 millones de habitantes y poco más de 6.000 muertes desde que comenzó la pandemia.

La vacuna es un acto de solidaridad, no solamente una opción individual, sostuvo.

De todos modos, dijo que se opone a la vacunación obligatoria y a despedir gente por negarse a la inmunización. Indicó que a quienes insisten en negarse se les puede dar otro trabajo, permitirles trabajar desde sus casas o ser sometidos a pruebas constantes.

Davidovitch, quien fue epidemiólogo de las fuerzas armadas, cuenta que el 90% de los reclutas israelíes no querían vacunarse cuando se enrolaron y terminaron aceptando al ser educados sobre el tema.

No es buena idea obligar a la gente, sostuvo. La mayor parte de la gente tiene dudas. No están en contra de las vacunas en general.