Parlamento catalán se reúne para elegir líder separatista

El parlamento regional de Cataluña debatió el viernes si elegir al separatista Pere Aragoní¨s como el próximo mandatario de la inquieta esquina noreste de España.

El parlamento regional de Cataluña debatió el viernes si elegir al separatista Pere Aragoní¨s como el próximo mandatario de la inquieta esquina noreste de España.

Comentarios públicos recientes de los partidos en el parlamento indican que Aragoní¨s se quedará corto del apoyo que necesita en la muy fragmentada legislatura, por lo menos en una primera votación.

Aragoní¨s es el presidente interino de Generalitat y el candidato de la Izquierda Republicana de Cataluña, uno de los tres partidos en la cámara que apoya la separación del resto de España.

Hasta el momento, Aragoní¨s sólo puede contar con los 33 votos de su partido y los nueve votos del partido separatista CUP, de la extrema izquierda. Eso lo deja lejos de los 68 votos que necesita para tener la mayoría absoluta requerida en la cámara de 135 escaños.

Una lucha por el poder al interior del campo a favor de la secesión ha dejado a Aragoní¨s sin garantías de obtener los votos de los 32 escaños de Juntos por Cataluña.

Si no lo logra el viernes, Aragoní¨s tendrá una segunda oportunidad en otra votación en los próximos días, cuando se reduzca la cantidad y, en lugar de una mayoría absoluta, simplemente necesitará más votos a su favor que en su contra.

Los políticos a favor de la secesión han controlado el gobierno de Cataluña en la última década conforme se radicaliza la política regional durante un desplome económico en España con la recesión mundial.

Un intento fallido de separación en octubre de 2017 dirigido por el gobierno catalán terminó con varios legisladores de alto nivel y activistas encarcelados, y otros prófugos en otros países europeos.

Más de tres años después, la relativamente rica región con 7,5 millones de habitantes que habla catalán además de español permanece profundamente dividida. Aproximadamente 50% de los catalanes quiere formar un estado independiente, mientras que la otra mitad quiere permanecer en España y considera una secesión como una amenaza a su sustento e identidad.