EEUU y Gran Bretaña imponen sanciones contra Myanmar

Mientras la junta de Myanmar volvió a utilizar la violencia el jueves para sofocar las protestas contra el golpe de Estado, el Reino Unido y Estados Unidos anunciaron duras sanciones contra dos corpo...

Mientras la junta de Myanmar volvió a utilizar la violencia el jueves para sofocar las protestas contra el golpe de Estado, el Reino Unido y Estados Unidos anunciaron duras sanciones contra dos corporativos que apoyan financieramente al régimen militar.

El Departamento del Tesoro dijo que su acción contra Myanma Economic Holdings Public Company Limited y Myanmar Economic Corporation Limited tiene como objetivo el control que el ejército tiene sobre gran parte de la economía de Myanmar y que es un sustento financiero vital para la junta militar.

Las sanciones contra las dos empresas y sus filiales impiden el acceso a cualquier propiedad que controlen en Estados Unidos y prohíben efectivamente que cualquier persona o empresa estadounidense realice cualquier tipo de negocio o servicio con ellas.

Estas sanciones apuntan específicamente a los recursos económicos del régimen militar de Birmania, que es responsable del derrocamiento del gobierno elegido democráticamente de Birmania y de la represión en curso del pueblo birmano, dijo el anuncio de Washington. Estas sanciones no están dirigidas al pueblo de Birmania, que es otro nombre para Myanmar.

En tanto, la sanción de Gran Bretaña solo apunta a Myanma Economic Holdings Public Company Limited. Las sanciones de hoy apuntan a los intereses financieros de los militares para ayudar a agotar las fuentes de financiamiento para sus campañas de represión contra los civiles, dijo el secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab.

Estados Unidos y Gran Bretaña ya habían emitido sanciones contra los líderes militares que protagonizaron el golpe de Estado del 1 de febrero.

En tanto, manifestantes contrarios al golpe militar volvieron el jueves a tomar las calles, al día siguiente de una huelga de silencio en la que se instó a la gente a quedarse en casa y mantener cerrados sus negocios.

Las fuerzas de seguridad intentaron dispersar algunas de las marchas por la fuerza. En medios locales y redes sociales se reportaron ataques violentos contra los manifestantes en Hpa-an, Taunggyi y Mawlamyine. Se desconoce si los soldados utilizaron munición real además de balas de goma contra los manifestantes.

Según el servicio de noticias Democratic Voice of Burma, dos jóvenes resultaron heridos de gravedad por disparos en Hpa-an.

Otras protestas se desarrollaron de forma pacífica Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, y en menor escala en vecindarios de Yangón, la metrópolis más grande de Myanmar.

DVB también reportó que un hombre murió y al menos cuatro resultaron heridos el miércoles por la noche en lo que se describió como una campaña de represión del Ejército en Kyaukpadaung, en el centro del país.

El golpe de Estado derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi, cuyo partido logró una victoria abrumadora en las elecciones de noviembre.

La toma de poder paralizó el progreso del país hacia la democracia, iniciado cuando el partido de Suu Kyi asumió el gobierno en 2016, tras más de cinco décadas de régimen militar.

Al menos 286 personas han muerto desde el inicio de las protestas en febrero, según la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos de Myanmar. La organización estima que 2.906 personas han sido detenidas, procesadas o condenadas por resistencia al golpe. La mayoría siguen detenidos.