México y EEUU discuten migración en reuniones de alto nivel

México y Estados Unidos discutieron temas de migración y desarrollo regional durante una serie de reuniones de alto nivel realizadas en México el martes, en momentos en que el creciente número de ...

México y Estados Unidos discutieron temas de migración y desarrollo regional durante una serie de reuniones de alto nivel realizadas en México el martes, en momentos en que el creciente número de migrantes que llegan a su frontera compartida ha generado preocupaciones en ambos países.

Al gobierno del presidente Joe Biden le preocupa el número de familias migrantes y de menores sin compañía adulta que han llegado a la frontera entre México y Estados Unidos en los últimos meses.

La exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, actualmente la principal asesora de la Casa Blanca en materia fronteriza, y Juan González, director senior del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, estuvieron acompañados por Ricardo Zúñiga, quien fue nombrado recientemente como enviado especial para el Triángulo Norte.

El nuevo gobierno de Estados Unidos ha comenzado a desmantelar las políticas de la era Trump que dificultaban el proceso de asilo, pero han mantenido vigentes algunas medidas, como una política relacionada a la pandemia que le permite a Estados Unidos devolver a México a la mayoría de los migrantes que cruzan ilegalmente la frontera.

En una reunión en la que participó el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, las dos delegaciones discutieron acciones humanitarias para impulsar, en el corto plazo, un desarrollo económico inclusivo en el norte de Centroamérica, informó el gobierno mexicano en un comunicado.

Los países del llamado Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador, han sido la principal fuente de migrantes que llegan a la frontera sur de Estados Unidos en los últimos años. Asediados por la arraigada corrupción y la violencia, y recientemente por la devastación causada por dos grandes huracanes en noviembre pasado, así como por los efectos económicos de la pandemia de COVID-19, los migrantes siguen saliendo de esos países en grandes números.

La confusión y la desinformación sobre una postura aparentemente más humana de Biden hacia los inmigrantes y solicitantes de asilo han sido factores que han contribuido al aumento en el flujo migratorio. Muchos migrantes que percibían un cambio de actitud respecto a las estrictas políticas de Trump emprendieron el viaje en los primeros meses del año para probar su suerte.

En tanto, México se encuentra una vez más bajo la presión de frenar el tránsito de migrantes a través de su territorio. La semana pasada, el gobierno anunció nuevas restricciones en su frontera sur, en donde únicamente se permitirán los cruces con fines esenciales debido a la pandemia. Pero al entrar en vigor un año después del inicio de la crisis sanitaria, muchos expertos señalaron que las medidas son simplemente una fachada para una mayor vigilancia migratoria.

Al mismo tiempo, México desplegó más agentes migratorios hacia el sur del país y dijo que se enfocaría en detener a los menores sin compañía adulta y a las familias con hijos que intentaran llegar a la frontera con Estados Unidos. El anuncio fue criticado, en especial al darse a conocer el mismo día en que Estados Unidos accedió a enviar vacunas contra el COVID-19 a México.

En 2019, México desplegó a la recién creada Guardia Nacional en la frontera sur para reforzar las labores de vigilancia migratoria debido a la presión del gobierno de Trump, que había amenazado con imponer aranceles a las importaciones procedentes de México.

El gobierno de Biden tomó una vía más diplomática, pero de igual forma necesita de la cooperación de México.

México ha sido criticado por extender básicamente las políticas migratorias de Estados Unidos hasta su propia frontera con Centroamérica. A cambio, México ha presionado a Washington para que brinde apoyo a más proyectos de desarrollo en la región. Biden ha hablado de enviar 4.000 millones de dólares en ayuda para el desarrollo.

Ambas partes dijeron que su enfoque principal era la protección de los derechos humanos de los migrantes, y garantizar una migración segura y ordenada. A la larga, quieren reducir los factores que obligan a las personas a salir de sus países. De momento se han centrado en los factores económicos, pero aún está por verse la manera en que el nuevo gobierno estadounidense atenderá temas más delicados, como la corrupción en la región.

En otro encuentro celebrado el martes, la delegación estadounidense discutió esas labores de ayuda con la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo y con la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe.

En una última reunión, la delegación estadounidense y el Instituto Nacional de Migración de México hablaron sobre los retos del diseño de un modelo migratorio que proteja los derechos humanos, así como sobre la necesidad de implementar incentivos para alcanzar el objetivo compartido de una migración ordenada segura y regular, señaló el comunicado.

Parte de la delegación de Estados Unidos tiene programada una serie de reuniones en Guatemala el miércoles.