Manifestantes regresan a las calles de la capital del Líbano

Los manifestantes regresaron a las calles de la capital del Líbano el martes, donde quemaron neumáticos y volcaron botes de basura ante la caída en picada de la moneda y la intensificación de la c...

Los manifestantes regresaron a las calles de la capital del Líbano el martes, donde quemaron neumáticos y volcaron botes de basura ante la caída en picada de la moneda y la intensificación de la crisis financiera.

Hubo varios días de calma relativa mientras la libra libanesa seguía cayendo hasta llegar a 15.000 dólares, un récord, en el mercado negro.

¿Dónde está la gente? ¡Bajen, tenemos hambre, estamos hartos!, chillaba Ahmad Shuman, un manifestante furioso por la escasa presencia de gente en las calles, muchas menos que en jornadas anteriores.

En otro barrio de Beirut, pequeños grupos de jóvenes, algunos en moto, arrojaban piedras a escaparates de tiendas y exigían que cerraran sin que se supiera bien el porqué de ese reclamo.

La moneda ha perdido el 90% de su valor desde octubre de 2019, cuando estallaron las protestas contra el gobierno. En las últimas semanas cayó más del 25%. Mientras tanto, los políticos más influyentes se niegan a colaborar en la formación de un nuevo gobierno que aplique las reformas necesarias para sacar al país de la crisis.

Con la caída de la moneda y el consiguiente aumento de los precios, más de la mitad de la población ha caído en la pobreza. Se agotan las reservas internacionales, lo que acrecienta los temores de que el banco central ponga fin a los subsidios de bienes básicos como el combustible.

La crisis significa la amenaza más grave a la estabilidad de Líbano desde la guerra civil de 1975-1990. El ministro del Exterior francés advirtió la semana pasada que se acerca el derrumbe total. La culpa, dijo, la tienen los líderes políticos, que al negarse a formar gobierno han exacerbado la crisis.

En Washington, una vocera del Departamento de Estado, Jalina Porter, dijo a la prensa el lunes que el desarrollo de los acontecimientos en Líbano y la aparente inacción de los líderes del país preocupan a Estados Unidos.