Obispo recibe amenazas por denunciar violencia en Colombia

El gobierno colombiano reforzó las medidas de seguridad para monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, al oeste, quien advirtió recientemente amenazas en su contra por denunciar la ...

El gobierno colombiano reforzó las medidas de seguridad para monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, al oeste, quien advirtió recientemente amenazas en su contra por denunciar la creciente violencia en la ciudad portuaria.

El mensaje es que cualquier ciudadano, como lo hace monseñor de manera valiente de estar denunciando estas rutas del narcotráfico, tiene que saber que la protección del Estado va a estar ahí, aseguró el ministro del Interior, Daniel Palacios, el miércoles en una declaración oficial.

El obispo advirtió el martes al medio local CM& que en los últimos tres meses sólo lo acompañaba un hombre de la policía debido a que la Unidad Nacional de Protección -organismo encargado de brindar seguridad- le retiró el esquema de seguridad, el cual dependiendo del nivel riesgo que pueda tener la persona consta de un carro blindado, un chaleco antibalas, botón de pánico y escoltas. Ahora, tras la denuncia, el gobierno dispuso mayor protección por parte de la policía, sin dar detalles de su composición.

Como obispos tenemos la misión de velar por la comunidad y de hacer ver y evidenciar, ante la comunidad nacional e internacional, lo que está sucediendo. La verdad no la podemos ocultar, aún a riesgo de nuestra propia vida, dijo monseñor Jaramillo el martes a CM&.

El sacerdote ha denunciado este año ante la prensa que en Buenaventura los grupos armados estarían utilizando las denominadas casas de pique, lugares en los que las víctimas son desmembradas y asesinadas. También ha dicho que las bandas criminales que operan en la zona podrían tener nexos con organizaciones criminales internacionales dedicadas al narcotráfico.

El pasado 5 de febrero el obispo encabezó una manifestación pacífica en Buenaventura para pedir paz en el territorio, justo cuando el Ministerio Público reportaba al menos 600 personas desplazadas por la violencia.

El arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, rechazó las amenazas contra el obispo de Buenaventura. Le pidió a los violentos que abandonen sus propósitos criminales de enriquecimiento ilícito, a costa de la vida de sus hermanos, dijo por medio de un comunicado difundido el miércoles.

Las autoridades no han revelado quién estaría detrás de las amenazas que ha recibido el obispo. Sin embargo, en Buenaventura existe una disputa entre bandas criminales por el control de la ciudad que es clave en la salida de estupefacientes y contrabando por tratarse de un puerto.

Hay un nuevo rebrote de violencia suscitado por la ruptura interna del grupo de crimen organizado conocido como La Local, expresada en la división de dos estructuras ilegales: Los Shotas y Los Espartanos, indicó la Defensoría del Pueblo el 29 de enero.

En lo corrido del año, el gobierno ha reforzado el pie de fuerza en el lugar con la presencia de 1.200 militares y policías y ha logrado capturar 130 personas, según las cifras oficiales.