Intensos preparativos previo a reunión entre papa y ayatolá

En la ciudad más sagrada de Irak, un pontífice se reunirá con un venerado ayatolá y harán historia con un mensaje de coexistencia en un lugar en donde abundan las resentidas divisiones.

En la ciudad más sagrada de Irak, un pontífice se reunirá con un venerado ayatolá y harán historia con un mensaje de coexistencia en un lugar en donde abundan las resentidas divisiones.

Uno es el principal pastor de la Iglesia Católica mundial, el otro una figura preeminente del islam chií cuya opinión tiene una poderosa influencia en las calles iraquíes y más allá. Su encuentro repercutirá en todo Irak, incluso cruzando fronteras al vecino y mayoritariamente chií Irán.

El papa Franciso y el gran ayatolá Ali al-Sistani se reunirán el sábado durante un máximo de 40 minutos, parte del tiempo solos con la excepción de intérpretes, en la modesta casa del clérigo chií en la ciudad de Nayaf. Cada detalle fue planeado con tiempo en complicados preparativos que incluyeron todo desde los zapatos hasta cómo estarán sentados.

Los trasfondos geopolíticos tendrán mucho peso en la reunión, así como la doble amenaza de una pandemia viral y ataques con cohetes de rebeldes proiraníes.

Para la menguante minoría cristiana de Irak, una muestra de solidaridad de al-Sistani podría ayudar a asegurar su lugar en el país tras años de desplazamientos y aliviar la intimidación de los milicianos chiíes contra su comunidad.

Funcionarios iraquíes también ven el poder simbólico de la reunión, al igual que Teherán.

Al-Sistani, de 90 años, ha sido un contrapeso constante en la influencia de Irán. Con la reunión, Francisco implícitamente lo reconoce como el principal interlocutor del islam chíi sobre su rival, el líder supremo iraní Ali Jamenei. Las noticias del encuentro intensificaron las largas rivalidades entre los seminarios chiíes de Nayaf y la ciudad iraní Qom, sobre la cual está el centro del mundo chií.

Será una visita privada sin precedente en la historia, y no se igualará a ninguna visita previa, dijo un funcionario religioso en Nayaf, quien estuvo involucrado en la planeación.

Para el Vaticano, es una reunión que lleva décadas planteándose, una que eludió a los predecesores de Francisco.

Nayaf no lo puso fácil, dijo un funcionario religioso cristiano que estuvo cerca de los preparativos por parte del Vaticano y quien habló bajo condición de anonimato por lo delicado de la visita.

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La periodista de Associated Press Nicole Winfield en Roma contribuyó a este despacho.