Posibles muertos en represión de protestas en Myanmar

Las fuerzas de seguridad en Myanmar hicieron detenciones masivas y parecieron emplear armas letales el domingo, en una escalada de sus esfuerzos por dispersar las protestas un mes después del golpe m...

Las fuerzas de seguridad en Myanmar hicieron detenciones masivas y parecieron emplear armas letales el domingo, en una escalada de sus esfuerzos por dispersar las protestas un mes después del golpe militar.

Había reportes de disparos mientras la policía en Yangón, la ciudad más grande del país, empleaba gas lacrimógeno y cañones de agua en un intento de despejar las calles de manifestantes que reclamaban la reinstauración del gobierno electo de Aung San Suu Kyi. En medios sociales circulaban imágenes de casquillos de munición real empleada en rifles de asalto, otra prueba de que se habían hecho disparos.

Reportes en medios sociales identificaron a un joven que se creía había muerto en Yangón. Su cuerpo aparecía en fotos y videos, tirado en una vereda hasta que otros manifestantes pudieron llevárselo.

También hubo una violenta represión en Dawei, una ciudad mucho más pequeña en el sureste del país, donde según medios locales murieron al menos tres personas durante una marcha. No fue posible confirmar las muertes en un primer momento, aunque imágenes compartidas en medios sociales mostraban a un hombre herido que recibía atención médica, y después ya colocado en una cama, bajo una manta y con flores encima.

Confirmar las muertes de manifestantes ha resultado difícil en un clima de caos y con falta de información de fuentes oficiales

Antes del domingo se habían confirmado ocho muertes vinculadas con la toma militar, según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos, una organización independiente.

El golpe militar del 1 de febrero dio al traste con años de lento progreso hacia la democracia tras cinco décadas de régimen militar. El partido Liga Nacional por la Democracia habría iniciado un segundo mandato de cinco años, pero el Ejército impidió la formación del nuevo parlamento y detuvo a Suu Kyi y al presidente, Win Myint, además de otros miembros del gobierno.

La violencia del domingo comenzó a primera hora de la mañana, cuando estudiantes de medicina marchaban por las calles de Yangón, cerca de la intersección del Centro Hledan, que se ha convertido en un punto de reunión para los inconformes antes de dirigirse a otros puntos de la ciudad.

Imágenes del lugar mostraban a la gente corriendo para huir de las cargas policiales, y a vecinos levantando barricadas improvisadas para frenar el avance de las fuerzas de seguridad. Algunos manifestantes lograron devolver latas de gas a la policía. Cerca, otras personas trataban de negociar con la policía para que liberase a los detenidos en la calle, que habían sido hacinados en camionetas policiales para llevárselos.

No había noticias inmediatas sobre las bajas en Yangón. Se oían disparos en las calles y la policía pareció lanzar granadas de humo a la multitud.

La clara escalada de las fuerzas de seguridad de Myanmar en el empleo de fuerza letal en varias ciudades y pueblos de todo el país en respuesta a manifestantes contrarios al golpe, en su mayoría pacíficos, es escandalosa e inaceptable,y debe detenerse de inmediato, dijo Phil Robertson, subdirector de Asia de la organización con sede en Nueva York Human Rights Watch. No debe emplearse munición real para controlar o dispersar protestas, y sólo puede utilizarse fuerza letal para proteger la vida o evitar lesiones graves.

El mundo mira a las acciones de la junta militar de Myanmar, y exigirá responsabilidades, añadió.

Las fuerzas de seguridad empezaron a utilizar tácticas más duras el sábado, con acciones preventivas para disolver protestas y decenas, si no cientos de detenciones. También ha crecido el número de soldados que trabajan con la policía. Muchos de los detenidos fueron trasladados a la prisión de Insein, a las afueras norte de Yangón, conocida por retener a presos políticos.

Para el sábado había 854 arrestados, procesados o condenados en relación con el golpe y 771 estaban detenidas o en busca y captura, según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos. El grupo dijo que si bien había documentado 75 nuevas detenciones, entendía que las fuerzas de seguridad se habían llevado a cientos de personas el sábado en Yangón y otros lugares.

La televisora estatal MRTV transmitió el sábado un anuncio del Ministerio de Exteriores sobre el despido del embajador ante Naciones Unidas por abuso de poder, incumplimiento de instrucciones y traicionar al gobierno.

El embajador Kyaw Moe Tun declaró el viernes en un emotivo discurso ante los demás delegados que representa al gobierno civil (de Suu Kyi) elegido por el pueblo y dijo que respaldaba la lucha contra el régimen militar.

Instó a todos los países a emitir enérgicas declaraciones de condena y negarse a reconocer al régimen militar. El embajador solicitó también medidas internacionales más firmes para frenar la violencia de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes pacíficos.

La junta dijo haber tomado el poder porque las elecciones del año pasado estuvieron plagadas de irregularidades. La comisión electoral había rechazado las acusaciones de fraude generalizado antes del golpe de Estado. Los militares cesaron a los miembros del organismo y nombraron a otros, que el viernes anularon los resultados de los comicios.