Fuerzas de seguridad de Myanmar reprimen protestas

Las fuerzas de seguridad de Myanmar apuntaron armas de fuego y atacaron a palos el lunes a manifestantes que exigían la salida de la junta militar que tomó el poder a principios de este mes.

Las fuerzas de seguridad de Myanmar apuntaron armas de fuego y atacaron a palos el lunes a manifestantes que exigían la salida de la junta militar que tomó el poder a principios de este mes.

Más de 1.000 manifestantes se reunieron frente al Banco Económico de Myanmar en Mandalay, la segunda ciudad más poblada del país, cuando al menos 10 camiones llenos de soldados y policías llegaron e inmediatamente comenzaron a lanzar hondas contra los manifestantes, según un fotógrafo que estaba presente.

Soldados y policías seguidamente atacaron a palos a los manifestantes y varios agentes apuntaron sus armas largas al aire mientras se escuchaban ruidos que parecían disparos. La prensa local reportó que dispararon balas de goma contra los reunidos y que algunas personas resultaron lesionadas.

En Naipyidó, la capital, los manifestantes se reunieron afuera de una estación policial para exigir la liberación de un grupo de estudiantes de secundaria que fueron detenidos por unirse a las actividades en contra del golpe de Estado.

Un estudiante que logró escapar dijo a la prensa que los alumnos, de entre 13 y 16 años, se manifestaban pacíficamente cuando una línea de policías antimotines repentinamente llegó y comenzó a arrestarlos. Se desconoce exactamente cuántos estudiantes fueron detenidos, pero según cálculos son entre 20 y 40.

Horas antes, los gobernantes militares prorrogaron la detención de la depuesta líder Aung San Suu Kyi, cuya reclusión iba a expirar el lunes. Su liberación es una demanda clave de las multitudes que siguen protestando por el golpe militar del 1 de febrero.

Suu Kyi está detenida ahora hasta el 17 de febrero, cuando probablemente comparecerá ante la corte por videoconferencia, según Khin Maung Zaw, un abogado que la representa a petición de su partido. La premio Nobel de la Paz sigue bajo arresto domiciliario, acusada del delito menor de poseer walkie-talkies importados no registrados.

Es probable que la ampliación de su detención avive la tensión entre el Ejército y los manifestantes que han tomado las calles de ciudades en todo el país del sureste asiático reclamando el regreso del gobierno que eligieron.