Condenan a diplomático iraní por tramar ataque a exiliados

Un funcionario iraní fue condenado el jueves por planear un ataque frustrado con bomba contra un grupo opositor iraní en el exilio en Francia en 2018. El hombre fue sentenciado a 20 años de prisió...

Un funcionario iraní fue condenado el jueves por planear un ataque frustrado con bomba contra un grupo opositor iraní en el exilio en Francia en 2018. El hombre fue sentenciado a 20 años de prisión por una corte belga, que rechazó su alegación de inmunidad diplomática.

Assadollah Assadi, un diplomático residente en Viena y que fue detenido en Bélgica, se negó a declarar durante su juicio del año pasado alegando su condición de diplomático. No asistió a la vista de sentencia en el tribunal de Amberes.

La fiscalía había pedido la pena máxima, 20 años de prisión, por los cargos de intento de asesinato terrorista y participación en las actividades e un grupo terrorista.

Assadi rechazó todos los cargos en su contra, indicó su abogado.

Otros tres sospechosos recibieron penas de prisión.

Durante el juicio, los abogados de los demandantes y representantes del grupo opositor Mujahedeen-e-Khalq, o MEK, afirmaron sin presentar pruebas que el diplomático había preparado el ataque por orden directa de las máximas autoridades iraníes. Teherán ha negado que jugara un papel en la trama.

La condena de Assadi se conoce en un momento crítico y podría avergonzar a su país justo cuando el gobierno del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, estudia si vuelve a sumarse al acuerdo nuclear de 2015 entre Teherán y varias potencias internacionales. Irán también dijo el mes pasado que esperaba que Washington levantara las sanciones económicas que impuso el expresidente Donald Trump sobre el país tras sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018.

El 30 de junio de 2018, policías belgas que recibieron información de los servicios de inteligencia sobre un posible ataque a la reunión anual de MEK detuvieron a una pareja que viajaba en un auto Mercedes. En su equipaje encontraron 550 gramos del inestable explosivo TATP y un detonador.

La unidad belga de desactivación de bombas dijo que el dispositivo era de calidad profesional. Podría haber causado una explosión considerable y sembrar el pánico entre los asistentes, estimados en unas 25.000 personas, reunidos ese día en la localidad francesa de Villepinte, al norte de París.

Entre las docenas de asistentes destacados en el evento de ese día estaban el abogado de Trump Rudy Giuliani, el expresidente conservador de la Cámara de Representantes de Estados Unidos Newt Gingrich y la excandidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt.

Assadi fue detenido al día siguiente en Alemania y trasladado a Bélgica. La corte indicó que puesto que Assadi estaba de vacaciones cuando fue detenido, no tenía derecho a inmunidad.

Una nota de la agencia belga de inteligencia y seguridad a la que tuvo acceso The Associated Press le identificaba como agente de la inteligencia iraní y del Ministerio de Seguridad, que operaba bajo una tapadera en la embajada iraní en Viena. Agentes de seguridad belgas dijeron que el hombre trabajaba para el llamado Departamento 312, el directorado de seguridad interna, que está en la lista de organizaciones que la Unión Europea considera como terroristas.

La fiscalía le describió como el comandante de operaciones del ataque y le acusó de reclutar a la pareja -Amir Saadouni y Nasimeh Naami- años antes del ataque para obtener información sobre la oposición. Los dos eran de origen iraní.

Saadouni fue condenado a 15 años de prisión y Naami recibió una sentencia de 18 años.

Según la investigación, Assadi llevó los explosivos a Austria en un vuelo comercial desde Irán y después entregó la bomba a la pareja durante una reunión en un restaurante Pizza Hut en Luxemburgo.

El cuarto acusado, Mehrdad Arefani, fue condenado a 17 años de cárcel.

El MEK, otrora una organización armada con sede en Irak, es el más organizado de los grupos de opositores iraníes en el exilio y es detestado por las autoridades iraníes. Fue retirado de las listas de terrorismo de Estados Unidos y la Unión Europea hace varios años, tras renegar de la violencia y conseguir políticos occidentales que presionaron a su favor. El MEK es partidario de una estrategia dura con Irán y respalda las sanciones estadounidenses sobre el país.