Nuevo jefe del Pentágono tendrá que lidiar con el racismo

sabe también que gran parte de la solución está dentro de los servicios militares y en los comandantes de bajo rango. Ellos tienen que asegurarse de que sus tropas reciban adiestramiento y que sean...

sabe también que gran parte de la solución está dentro de los servicios militares y en los comandantes de bajo rango. Ellos tienen que asegurarse de que sus tropas reciban adiestramiento y que sean conscientes de las prohibiciones.

La mayoría de nosotros nos sentimos avergonzados de que no sabíamos qué indicios buscar ni entendíamos realmente que estar más en contacto con tus tropas sobre ese tipo de asuntos realmente rinde frutos, dijo, recordando los problemas en la 82da División Aerotransportada.

Pero advirtió también que no hay una solución fácil. No creo que sea el tipo de problema que puedes resolver con un curita. Pienso que el entrenamiento tiene que proseguir, rutinariamente.

La confirmación de Austin fue complicada debido a su estatus como general retirado recientemente. Requirió una exención de una prohibición legal de que un oficial militar sea secretario de Defensa antes de pasados siete años de su retiro. La Cámara de Representantes y el Senado aprobaron la exención el jueves. El presidente Biden la firmó el viernes.

Poco después, Austin entró al Pentágono, iniciando una tarde ya cargada de llamadas y reuniones, incluso una con el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto. Realizó una videoconferencia sobre COVID-19 con todos los altos mandos militares y del Departamento y su primera llamada a un líder internacional fue al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Austin, de 67 años, se graduó en 1975 de la academia militar de West Point. Fue uno de los comandantes de la invasión a Irak y durante ocho años fue el máximo comandante estadounidense en Bagdad, supervisando la retirada de las tropas norteamericanas. Tras servir como subjefe del ejército, Austin encabezó el Comando Central, donde supervisó la reinserción de soldados estadounidenses en Irak para combatir al Estado Islámico.

Austin, un nombre corpulento de voz grave y una tendencia a evitar la publicidad, se describe a sí mismo como el hijo de un cartero y un ama de casa, originario de Thomasville, Georgia. Ha prometido que expresará sin reservas sus opiniones al Congreso y al presidente.