Un año después de Wuhan, el mundo sigue en crisis por COVID

Casi un año después de que la ciudad china de Wuhan entró en cuarentena para contener a un virus que ya se había escapado, el presidente Joe Biden comenzó a poner en marcha un nuevo plan para com...

Casi un año después de que la ciudad china de Wuhan entró en cuarentena para contener a un virus que ya se había escapado, el presidente Joe Biden comenzó a poner en marcha un nuevo plan para combatir la pandemia en Estados Unidos, Alemania rebasó las 50.000 muertes y Gran Bretaña se acercó a las 100.000.

El aniversario del confinamiento el sábado tendrá lugar en un momento en que se registra una propagación de variantes más contagiosas del coronavirus y las campañas para vacunar a la gente contra el COVID-19 se han visto obstaculizadas por desorganización y suministros limitados en algunos lugares. El flagelo ha dejado más de dos millones de muertos en el mundo.

En Estados Unidos, que tiene la mayor cifra de fallecimientos en el planeta con más de 410.000, el doctor Anthony Fauci dijo que una falta de sinceridad sobre la amenaza durante el gobierno del presidente Donald Trump probablemente costó vidas.

Fauci, marginado por Trump, es ahora el principal asesor médico de Biden en una ambiciosa ofensiva para vencer al virus. Dijo a la cadena CNN que el gobierno de Trump se demoró en obtener asesoramiento científico confiable para el país.

Cuando comienzas a hablar sobre cosas carentes de sentido médico y científico, eso obviamente no ayuda, apuntó.

Biden firmó el jueves una serie de órdenes ejecutivas para preparar un ataque más centralizado contra el virus y se ha comprometido a vacunar a 100 millones de personas en sus primeros 100 días de gobierno, un número que algunos expertos en salud pública consideran insuficientemente ambicioso.

El doctor Eric Topol, jefe del Instituto de Investigación Traslacional Scripps, dijo que Estados Unidos debe fijarse como meta vacunar a 2,5 millones de personas por día.

Esto ya era una emergencia, declaró Topol, pero debido a que están circulando mutaciones más contagiosas del virus, se convirtió en una emergencia a la cuarta potencia.

En Gran Bretaña, donde está activa una variante más contagiosa del virus, la cifra de muertes se acerca a las 96.000, la más alta en Europa. Y Patrick Vallance, el principal asesor científico del gobierno, advirtió que la versión mutada podría ser más mortal que la original.

Vallance aclaró que es necesaria mayor investigación, pero que la evidencia deja entrever que la variante podría matar a entre 13 o 14 personas por cada 1.000 contagiadas, en comparación con las 10 por cada 1.000 de la original.

Alemania amplió su confinamiento esta semana hasta el 14 de febrero en medio de temores por los virus mutantes.

Algunas naciones están imponiendo o sopesando nuevas restricciones de viaje por la misma razón. Francia dijo que a partir del domingo exigirá una prueba negativa a los visitantes que lleguen de otros países de la Unión Europea. Canadá señaló que podría obligar a los viajeros a cumplir una cuarentena en un hotel a su llegada y que ellos la paguen.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau advirtió al país: Nadie debería salir de vacaciones al extranjero en este momento. Si usted aún tiene unas planeadas, cancélelas. Y no reserve un viaje para las vacaciones de primavera.

En lo que parece otro inconveniente, AstraZeneca dijo que enviará menos dosis de su vacuna que lo anticipado a la UE debido a problemas en la cadena de abastecimiento.

En medio de la crisis, Japón se mantiene firme en que realizará en julio los aplazados Juegos Olímpicos. Muchos expertos creen que para efectuarlos el país tendría que vacunar a sus 127 millones de habitantes, algo que ni siquiera podría haber iniciado sino hasta fines de febrero.

El confinamiento de 76 días en Wuhan comenzó hace un año con un aviso enviado a los celulares de la gente a las 2 de la madrugada para indicarles que el aeropuerto y las estaciones de trenes y autobuses cerrarían a las 10 de la mañana. A la larga la medida fue ampliada a la mayoría del resto de la provincia de Hubei, afectando a 56 millones de personas. Para cuando el confinamiento fue impuesto, el virus ya se había propagado más allá de las fronteras de China.

En la actualidad, los habitantes de Wuhan ya realizan una vida normal en gran medida.