ONU pide ayuda a Francia para rescatar museo del abanico

se vio obligado a cerrar la mayor parte de 2020 por las restricciones por el virus.

se vio obligado a cerrar la mayor parte de 2020 por las restricciones por el virus.

Además, el dinero que viene del taller de restauración también desapareció porque la gente dejó de gastar durante la pandemia.

Las familias aristocráticas que me mandaban sus abanicos para restaurarlos se fueron a sus casas de campo en el cierre así que no tuve más encargos. Ellos querían ahorrar su dinero.

Hoguet dijo que habría cobrado entre 500 y 600 euros por abanico para restaurarlos a su estado original con materiales tradicionales. La directora usaba ese dinero para pagar la renta.

Incluso cuando el museo reabrió brevemente en septiembre pasado, Hoguet tuvo problemas para llegar a los niveles anteriores de asistencia.

Porque la gente estaba preocupada con el virus, la cultura y el patrimonio se olvidaron y peligrosamente, dijo.

Hoguet es la cuarta generación a cargo del último taller original de abanicos en París. Ella ha dado entrenamiento directo o indirecto a cinco jóvenes creadores de abanicos, que espera que continúen llevando la antorcha de este arte.

La realización de abanicos, tradicionalmente hechos con palas de madera y hojas de papel pintado, se ha considerado sagrada en muchas culturas antiguas. En Francia su época dorada fue en la corte del Versalles del siglo XVIII, done las mujeres usaban los abanicos para comunicarse y coquetear con destreza o esconderse modestamente detrás de ellos. Las imágenes que se pintaban en ellos solían contar asuntos de actualidad en el mundo. Hasta ahora forman parte del ADN de la moda de Francia, incluidos en colecciones de alta costura de Chanel, Dior y Jean Paul Gaultier.

Hoguet dijo que se ha sentido tan desamparada por las autoridades francesas que ahora tiene problemas para dormir. Ha estado en contacto con el Ministerio de Cultura Francés y con el ayuntamiento de París pero esto no ha hecho alguna diferencia.

¿Cuál es el caso de convertirnos en un patrimonio intangible si no nos van a proteger?, preguntó.

El ayuntamiento de París y el Ministerio de Cultura de Francia no respondieron al ser contactados por AP.

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Thomas Adamson reportó desde Leeds, Inglaterra.