Lazos entre legislador de NY y Maduro podrían ayudar a Biden

se reunió en Washington y en Cape Cod para reparar las relaciones bilaterales luego del breve golpe de Estado contra Chávez que Washington reconoció rápidamente.

se reunió en Washington y en Cape Cod para reparar las relaciones bilaterales luego del breve golpe de Estado contra Chávez que Washington reconoció rápidamente.

El grupo se ha disuelto en gran parte, y Meeks es el único miembro estadounidense que sigue en el Congreso. Pero las relaciones construidas hace dos décadas han demostrado ser sólidas. Por ejemplo, un funcionario republicano que participó en el mismo intercambio legislativo de cuatro días en Cape Cod con Meeks y Maduro, lideró una gestión tras bambalinas que en 2018 consiguió la liberación de Joshua Holt, un hombre de Utah que estuvo detenido dos años en una cárcel de Caracas bajo cargos de armas ampliamente considerados como inventados.

Más recientemente, el exlegislador Pedro Díaz Blum, el coordinador del Grupo de Boston en Venezuela, ha unido a decenas de economistas partidarios de Maduro y de la oposición para que preparen un estudio conjunto en torno a cómo reactivar la devastada industria petrolera de la nación. También han examinado formas para enviar ayuda humanitaria al país sudamericano a través de agencias multilaterales.

Después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Díaz Blum viajó a Washington y se reunió con Meeks. Antes del viaje, que dijo que organizó por su cuenta, también se reunió con Maduro, quien reitero su disposición para entablar un diálogo con Estados Unidos.

Ustedes saben que yo pertenecí al Grupo de Boston como diputado y fui múltiples veces a Washington, a Boston... conozco muy bien los Estados Unidos, dijo Maduro el martes durante un discurso ante el Congreso venezolano, el cual está controlado por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela luego de unas elecciones boicoteadas por la oposición por considerarlas parciales. Yo respeto y quiero mucho a los Estados Unidos, a su cultura, a su pueblo, añadió el mandatario venezolano.

Luego de varios intentos fallidos para sostener negociaciones mediados por el Vaticano y Noruega, para muchas personas de la oposición el diálogo se ha convertido en una especie de sinónimo de debilidad y contemporización. No por nada, el gobierno de Trump ha dicho que lo único que tiene que negociar con Maduro son los términos de su salida.

Meeks señaló que rechaza esa lógica. Recientemente, incluso un aliado cercano de Trump, Richard Grenell, exdirector interino de inteligencia nacional de Estados Unidos, se reunió en la Ciudad de México con Jorge Rodríguez, uno de los principales aliados de Maduro y quien ahora es presidente de la Asamblea Nacional, pro Maduro y sin reconocimiento por parte de Estados Unidos.

La política de Trump estaba enfocada en influir en la política de Florida, no en lograr algo, comentó Meeks.

Sin embargo, dijo, no se hace ilusiones con respecto a Maduro. Luego del funeral de Chávez, Meeks dijo que regresó calladamente en dos ocasiones a Caracas en una labor que en su momento no se dio a conocer con el fin de allanar el camino para un intercambio de embajadores, algo que no ha sucedido desde 2010. En uno de esos viajes exhortó a Maduro a liberar al líder opositor Leopoldo López, que en ese momento se encontraba tras las rejas por liderar protestas contra el gobierno.

La labor de reconciliación fracasó y Meeks dijo que se alejó de esa experiencia sintiéndose frustrado. Cualquier reunión futura requeriría condiciones preestablecidas, comentó.

No puedes simplemente aceptar su palabra, señaló Meeks sobre Maduro. Me ha demostrado que o no estaba dispuesto a cumplir o algo en sus políticas le impedía hacerlo.

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Joshua Goodman está en Twitter como: @APJoshGoodman