Muertos por COVID-19 rebasan los 200.000 en Brasil

dejó entrever con su nado de Año Nuevo que continuará ignorando las medidas de protección observadas en la mayoría de los países.

dejó entrever con su nado de Año Nuevo que continuará ignorando las medidas de protección observadas en la mayoría de los países.

Me zambullí con una mascarilla para que no me fuera a infectar del COVID de los pececillos, dijo después el mandatario en broma afuera del palacio presidencial.

Incluso algunos brasileños que se consideran cautelosos están bajando la guardia. El aficionado al fútbol Ricardo Santos, de 46 años, dijo que se cubre la cara cada vez que sale, lleva sanitizante para manos en una bolsa y respeta el distanciamiento social. Pero el miércoles, él y una docena de otros seguidores del Palmeiras se fueron a un bar en el centro de Sao Paulo para ver jugar a su equipo.

Pasé el Año Nuevo sólo con dos amigos que viven en el mismo edificio. Tomo precauciones. Pero a veces uno tiene que aceptar un poquito de riesgo para preservar su salud mental, manifestó Santos.

En la playa de Ipanema en Río, Joao Batista Baria, de 57 años, dijo que culpaba a las autoridades de no proteger a los habitantes más pobres.

Todo el mundo está hablando de estas fiestas en la playa, pero también hay aglomeraciones en el autobús, en el metro, declaró Baria mientras limpiaba las sillas plegables que turistas y lugareños alquilan para tomar el sol del verano. La gente viene a la playa porque quiere. Yo necesito tomar el autobús para llegar a mi trabajo.