Investigación AP: China controla investigaciones sobre COVID

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centralizó todas las publicaciones sobre el COVID-19 en un grupo de trabajo especial. La notificación, obtenida por la AP y marcada como no hacerse pública, fue de amplio alcance y se aplicó a todas las universidades, empresas e instituciones médicas y de investigación. La medida señalaba que la comunicación y la publicación de la investigación tenían que ser orquestadas como un juego de ajedrez bajo instrucciones de Xi y guiadas por equipos de propaganda y opinión pública.

La orden continuó advirtiendo que quienes publiquen sin permiso, causando un impacto social adverso grave, deberán rendir cuentas.

Después de las órdenes secretas, la marea de trabajos de investigación se redujo a un goteo. Aunque el centro de control de enfermedades de China volvió a recolectar unas 2.000 muestras del mercado durante los meses siguientes, no se publicó nada.

El 25 de mayo, el director del centro de control de enfermedades, George Gao, dijo que ninguna muestra de animales del mercado había dado positivo, descartándola como la fuente.

Con el mercado demostrando ser un callejón sin salida, los científicos centraron su atención en buscar el virus en su fuente probable: los murciélagos.

A unos 1.600 kilómetros de distancia (casi 1.000 millas) de Wuhan, los murciélagos habitan un laberinto de cuevas subterráneas de piedra caliza en la provincia de Yunnan. El código genético del coronavirus es sorprendentemente similar al coronavirus de los murciélagos y los científicos sospechan que el COVID-19 saltó a los humanos desde un murciélago o un animal intermediario.

Los científicos chinos rápidamente comenzaron a hacer pruebas en animales que se sospechaba que portaban el coronavirus. Los registros muestran que el científico Xia Xueshan recibió una subvención de 1,4 millones de yuanes (214.000 dólares) para examinar animales en Yunnan en busca de COVID-19. En febrero, su equipo tomó muestras de animales, incluidos murciélagos, serpientes, ratas de bambú y puercoespines, pero las restricciones gubernamentales pronto entraron en vigor y no se han publicado datos sobre las muestras.

Hoy en día, las cuevas en Yunnan, hogar del pariente viral más cercano del coronavirus, están bajo una vigilancia estrecha. Los agentes de seguridad siguieron al equipo de AP en tres lugares e impidieron que los periodistas visitaran la cueva donde los investigadores identificaron a los murciélagos responsables del SARS.

En cambio, los medios de comunicación estatales chinos han promovido enérgicamente las hipótesis de que el virus se originó en otros lugares, como a través de mariscos congelados, una hipótesis que la OMS y otros han descartado.

El gobierno también está limitando y controlando la búsqueda de los primeros casos humanos mediante la reevaluación de muestras de influenza.

Cientos de hospitales chinos recolectan muestras de pacientes con síntomas similares a los de la gripe y las almacenan durante años. Las muestras podrían volver a analizarse fácilmente para detectar al COVID-19, aunque la política podría determinar si los resultados se hacen públicos, dijo Ray Yip, director fundador del centro de control de enfermedades de China.

Los investigadores en Estados Unidos, Italia, Francia y otros lugares ya han revisado algunas de sus muestras archivadas para identificar los primeros casos de COVID-19 a fines de 2019, pero en China los científicos sólo han publicado datos retrospectivos de dos hospitales de vigilancia de la influenza de Wuhan, de al menos 18 en la provincia de Hubei y más de 500 en todo el país.

La poca información que se ha filtrado señala que el COVID-19 circulaba más allá de Wuhan en 2019, un hallazgo que podría generar preguntas incómodas para las autoridades chinas sobre su manejo temprano del brote.

Peter Daszak, de EcoHealth Alliance, dijo que la identificación de la fuente de la pandemia no debe usarse para asignar culpa sino para resolver dudas científicas.

Todos somos parte de esto juntos, dijo. Hasta que nos demos cuenta de eso, nunca nos desharemos de este problema.

Kang informó desde Beijing y Cheng desde Londres. Los periodistas de The Associated Press Han Guan Ng y Emily Wang en Wuhan, China; Haven Daley en California y Tassanee Vejpongsa Tailandia, contribuyeron a este reportaje.

Dake Kang, Sam McNeil y Maria Cheng están en Twitter como @dakekang, @stmcneil y @mylcheng