Coronavirus da tono apagado a las celebraciones navideñas

donaron abrigos, bufandas y otra ropa de invierno para más de 100 migrantes menores de edad que se encuentran en un centro de detención en Manhattan.

donaron abrigos, bufandas y otra ropa de invierno para más de 100 migrantes menores de edad que se encuentran en un centro de detención en Manhattan.

Aunque muchas otras iglesias en la Ciudad de Nueva York reanudaron servicios presenciales, la de San Pedro continúa celebrando misas sólo por internet. El programa para Nochebuena y el día de Navidad incluía misas en inglés y español, así como un servicio bilingí¼e de oraciones al anochecer.

En Belén, las autoridades trataron de sacarle el máximo partido a una situación difícil.

La Navidad es una fiesta que renueva la esperanza dentro de las almas", dijo el alcalde Anton Salman. A pesar de todos los obstáculos y desafíos debido al coronavirus y a la falta de turistas, la ciudad de Belén aún ve hacia el futuro con optimismo".

Un clima lluvioso acrecentó el ambiente melancólico mientras varias docenas de personas se reunían en la Plaza del Pesebre para saludar al patriarca del rito latino Pierbattista Pizzaballa. Bandas de jóvenes que interpretaban villancicos navideños con gaitas, acompañados por tambores, encabezaron una procesión festiva antes de la llegada del prelado al comenzar la tarde.

A pesar de las restricciones y limitaciones queremos celebrar con júbilo tanto como sea posible con la familia, la comunidad, dijo Pizzaballa, que tenía previsto encabezar una pequeña misa de gallo al anochecer. Queremos ofrecer esperanzas.

Miles de peregrinos extranjeros solían atestar Belén por la celebración. Pero el cierre del aeropuerto internacional de Israel a los turistas extranjeros a la par de las restricciones palestinas que prohíben los viajes de una ciudad a otra en las zonas de administración palestina pero bajo ocupación israelí en la Cisjordania no alentó la llegada de visitantes.

Las restricciones limitaron la asistencia a los habitantes y a un reducido séquito de autoridades religiosas. Las celebraciones del anochecer, cuando los peregrinos normalmente se congregaban alrededor del árbol de Navidad, fueron canceladas, y la misa de gallo se limitó solo al clero.

El coronavirus ha asestado un fuerte golpe al turismo en Belén, donde la actividad es sostén de la economía local. Los restaurantes, hoteles y tiendas de regalos fueron cerradas.

En Sudamérica, en años pasados muchos venezolanos regresaban a su país para pasar el fin de año con sus familias. Pero el gobierno de Colombia ha cerrado los pasos fronterizos con Venezuela en un intento para desacelerar las infecciones de COVID-19. Quienes intentan regresar a su casa para el fin de año deben pagar a contrabandistas para que los pasen a Colombia.

Las emblemáticas playas de Río de Janeiro continuaban abiertas, pero un decreto del ayuntamiento dirigido a limitar las reuniones impedía a conductores estacionarse a lo largo de la costa. La lluvia también impidió la salida de bañistas.

Thomas Azevedo y su hijo de 9 años desafiaron el mal tiempo e instalaron un pequeño puesto para vender cerveza y capirinhas elaboradas de fruta fresca. Para la tarde no habían vendido nada.

En Corea del Sur, los habitantes amanecieron el día de Navidad con la noticia de que su crisis de coronavirus había tomado un nuevo giro para peor después de que las autoridades cerraran centros de esquí y parques nacionales, restringieran la ocupación hotelera e impusieran multas a restaurantes que acepten grandes grupos. Las autoridades intentan contener un incremento en los casos de infección que ha disparado las hospitalizaciones y los fallecimientos.

Aunque muchos lugares en el mundo mantenían o aumentaban las restricciones con motivo de la Navidad, Líbano fue la excepción.

Debido a que su economía está hecha añicos y partes de su capital continúan destruidas tras la gigantesca explosión en un puerto el 4 de agosto, Líbano levantó la mayoría de las medidas previo a las festividades con la esperanza de alentar el consumo. Decenas de miles de expatriados libaneses han llegado para pasar el fin de año con sus familias suscitando temores de un aumento inevitable de infecciones durante esta temporada festiva.

Líbano tiene el mayor porcentaje de cristianos en el Oriente Medio con alrededor de una tercera parte de sus cinco millones de habitantes y tradicionalmente celebra la Navidad con gran entusiasmo.

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Federman informó desde Jerusalén. Los periodistas de The Associated Press de diversas partes del mundo contribuyeron a este despacho.