Atlas de la pandemia: en Brasil unos se burlan, otros mueren

cinco veces la cifra oficial.

cinco veces la cifra oficial.

Lo peor es que no hay rastreo de contactos. Hallal dijo que lo sabe por experiencia: nadie se acercó a miembros de su familia cuando sus padres dieron positivo.

La curva viral de Brasil se parece a muy pocas: en lugar de una cima, muestra una meseta de tres meses de alrededor de 1.000 muertes diarias.

A mediados de diciembre, el país había reportado 85,3 casos por cada 100.000 habitantes.

Debido a la bonanza de efectivo del gobierno por el COVID-19, el Fondo Monetario Internacional anticipa una contracción del 5.8% para Brasil ”la mejor perspectiva para el 2020 de las seis principales economías de Latinoamérica. Y el aumento del desempleo ha sido limitado, hasta un 15%.

Sin embargo, las bajas solicitudes de desempleados nuevos ocultan a menos personas en busca de trabajo, dijo Andre Perfeito, economista en jefe en Necton Investimentos. Eso cambiará a medida que el gasto durante la pandemia disminuya y la fuerza laboral aumente, lo que revelará el desempleao real, que ya se acerca al 25%. También se anticipan despidos.

Las infecciones han aumentado después de que los líderes locales suavizaron las restricciones y creció la fatiga entre la gente, y están llegando al pico que hubo en julio. Hallal, el epidemiólogo, anticipa que las infecciones aumentarán, aunque con menos muertes.

El libro de jugadas del presidente ha cambiado poco. Bolsonaro mantiene que no hay tiempo para lamentarse y que la economía de Brasil debe comenzar a activarse.

Todos vamos a morir un día. Todos aquí morirán, dijo a principios de noviembre, al anunciar medidas para reactivar el turismo. No sirve de nada evitar la realidad. Tenemos que dejar de ser un país de maricas.